miércoles 7 de noviembre de 2007

Que quede claro: me doy cuenta que no es lo más prometedor iniciar oficilamente un blog veinte días después de haberlo abierto, sin nada que decir y en un momento especialmente bajón. Suena a "esto va a durar poco", a "esta no tiene nada que decir", "esto es un embole". Y puede ser.
Pero me amparo en dos cosas: en primer lugar, no creo que nadie esté leyendo esto ni lo vaya a hacer nadie pronto. Además, alcanza y sobra con apretar la parte donde me pregunta si quiero eliminar este blog, y nunca habré existido (principio del "no pierdo nada"). Maravilla.

En segundo lugar, siendo consciente que no es mi mejor cara pero tampoco, la única ni la más representativa, si tengo un ataque de transparencia, podría pensar "que se conozca lo peorcito, total, si se banca esto, el resto no puede caer peor" (principio del "sólo puede mejorar").
Lo bueno es que, basándome en lo anterior, este espacio debería tener expectativas mínimas. Y eso debería ser suficientemente relajante.


"Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria." (Groucho Marx)