viernes 29 de agosto de 2008

¡... y en forma de fichas!


Esta tarde, en el 112 vi a una mujer que llevaba un bolso con el logo de The Box (¿el canal de cable de música interactiva, de hace mil años? ¡Sí, ese mismo!). Era un bolso de lona negro, cuadradote, con dos tiras en material "de mochila" y el logo impreso en blanco: bien noventero.

Además de la lógica sorpresa que me provocó (¿dónde lo consiguió? ¿lo guardó? ¿sabrá de qué es? ¿qué recorrido "tipo Bobo" habrá hecho esa pieza para llegar a ella?), me puse a pensar en el nombre de ese canal, allá lejos en la prehistoria de los canales de cable argentos, y en el cual, aún en lo raso de su propuesta podía dar lugar a varios sentidos (=Box por Jukebox, por TV como la caja, como la caja de música).

Y ahora nos tenemos que conformar con la literalidad caprichosa (si se me permite la palabra) de "Quiero música en mi idioma".
¿Eso pasó? ¿Nos estamos volviendo demasiado literales? ¿Esta es la neo tv de Eco? ¡La semiótica me acosa!

miércoles 27 de agosto de 2008

When The Deal Goes Down - Bob Dylan -


In the still of the night, in the world's ancient light / Where wisdom grows up in strife / My bewildering brain, toils in vain / Through the darkness on the pathways of life /

Each invisible prayer is like a cloud in the air / Tomorrow keeps turning around / We live and we die, we know not why / But I'll be with you when the deal goes down / We eat and we drink, we feel and we think /

Far down the street we stray / I laugh and I cry and I'm haunted by / Things I never meant nor wished to say /

The midnight rain follows the train / We all wear the same thorny crown / Soul to soul, our shadows roll / And I'll be with you when the deal goes down /

Well, the moon gives light and it shines by night / When I scarcely feel the glow / We learn to live and then we forgive / Over the road we're bound to go / More frailer than the flowers, these precious hours / That keep us so tightly bound /

You come to my eyes like a vision from the skies / And I'll be with you when the deal goes down / Well, I picked up a rose and it poked through my clothes / I followed the winding stream / I heard the deafening noise, I felt transient joys / I know they're not what they seem

In this earthly domain, full of disappointment and pain / You'll never see me frown I owe my heart to you, and that's saying it's true / And I'll be with you when the deal goes down /

When I'm Sixty Four - The Beatles -



When I get older losing my hair / Many years from now / Will you still be sending me a valentine / Birthday greetings bottle of wine/

If I'd been out till quarter to three/ Would you lock the door / Will you still need me, will you still feed me / When I'm sixty-four /

You'll be older too/ And if you say the word / I could stay with you / I could be handy, mending a fuse / When your lights have gone / You can knit a sweater by the fireside / Sunday mornings go for a ride / Doing the garden, digging the weeds / Who could ask for more /

Will you still need me, will you still feed me / When I'm sixty-four / Every summer we can rent a cottage / In the Isle of Wight, if it's not too dear / We shall scrimp and save / Grandchildren on your knee / Vera, Chuck & Dave /

Send me a postcard, drop me a line / Stating point of view / Indicate precisely what you mean to say / Yours sincerely, wasting away /

Give me your answer, fill in a form / Mine for evermore / Will you still need me, will you still feed me / When I'm sixty-four.

¿Con qué vara...?

(Conversación con mami)

Mamá: Hoy en Cuestión de Peso la llevaron a la Callejón, le tomaron las medidas...
Yo: ¿Cuánto medía?
M: No sé, algo de 95-86-noventa y pico
Y: Ah
M: Y le dieron una dieta que era una hora de gimnasia todos los días, almuerzo ensalada con una porción de pollo y cena, solamente ensalada. Y ella dijo "qué poquito"
Y: Digo... si a la Callejón le hace falta ir a Cuestión de Peso, el resto nos tenemos que suicidar por turnos...
M: ... esperá... ¿cómo se llama Callejón?
Y: María Fernanda
M: Ahh, no era la hermana entonces la que fue a CDP... ¿tiene una hermana?
Y: Creo que sí, ¿no habían sido tapa de Playboy juntas hace como veinte años?*
M: ¡Con razón! Sí, sí, era la hermana.
Y: Ahh... ahí sí: si yo fuera la hermana de Callejón, a menos que fuera física nuclear, viviría a ensalada... no, pará, si fuera física nuclear, también

* Iugh esas fotos!! ¡Espantosas, hasta para la estética de los ochenta!
Y doble iugh estar con tu hermana en bolas!

Multiple Choice

La frase "la Argentina profunda", es eufemismo para...

... país de negros
... país de pobres
... país de negros pobres
... país de campesinos
... lugares que solamente deberíamos ver por televisión y sólo de tanto en tanto, cuando nos da suficiente culpa ver todo lo demás

¿Ni se te ocurre pasarle el corrector ortográfico, no?



(Los dos carteles están para-que-todos-los-vean en mi trabajo).
Ok, a puntuar no te enseña Word (acaso, leer ocasionalmente, o pedir una segunda opinión), pero "relacionamiento" es que ni siquiera te molestás en pasarle el corrector ortográfico, asno.

¡Y después me preguntan para qué sirve un comunicador!

martes 26 de agosto de 2008

¡Tiembla Madonna! (No me importa que venga)

Uno no puede evitar preguntarse: ¿Cómo con tan poco llegó a tanto? Y, ¿por qué no se retira a tiempo?


Madonna está vieja, en el peor sentido: aburrida (como bored y como boring), perdió su estilo en cuanto trató de adecuarlo a lo que pensó que estaba de onda. Humildemente, creo que el negocio de la música le pasó de largo hace rato y le permite colgarse de atrás como de los colectivos porque, por alguna estúpida razón (del tipo que no le dicen a Charly García que haría más carrera ahora entre madera) los medios, la industria, quien sea, temen decirlo en voz alta. Pasa que cuando la marca de alguien es ser la vanguardia, queda en evidencia cuando se queda apenas atrás. Del último cd que merezca algo de atención, Music, ya pasaron ocho años y sólo se salvaba un tema (Don´t tell me). Y su persona, por su parte, está desmasiado lejos de la (leyenda urbana de la) chica que llevaba un libro hasta a las discos, para aprovechar el tiempo por si se aburría. Yo, me quedo con esa leyenda.
Así que no, no me importa ni siquiera cuánto ni cuándo se vendan sus entradas en Argentina.
Ya te digo que no voy (sé que te morías por saberlo).
Por mí, que ni se moleste en venir al Faena, ni a poner un show que cueste una fortuna de ver y que no sea más que ella haciendo acrobacias y demostrando que nunca supo cantar, pero que al menos antes se lo dejábamos pasar porque lo tapaba con carisma.

No sólo por ella, pero es un buen ejemplo, ¿por qué no se usa más eso de encerrarse a envejecer en un departamento cerrado, a oscuras ( en su castillo, si quiere, pero la idea es esa: dedicate a no hacer nada, a pasear, a salir a comer, pero ¡andate vos antes de que te echen!)?

Para colmo, con las pocas noticias que hay, ¿sabés lo que va a ser tener a todos los medios dale y dale con Madonna, que salió a la ventana, que se comió una chaucha, que pidio leche de cordero patagónico, que el partido justicialista? Uff.

( A menos, claro, que hubiera una entradilla gratis... no, no, creo que la vendería. )
Es difícil tener disciplina cuando uno no tiene otro contralor que uno mismo.

Por un lado, nada me molesta más que me pongan en evidencia en una situación que me resultó fácil (peor aún: en una situación que crean que me resultó fácil y me obliguen a tratar de justificarme en lo contrario). Pero por el otro, no tener que rendirle cuentas a nadie sobre lo que uno hace o deja de hacer, a veces te hace más proclive a deslices permanentes y que son siempre progresivos. Cuando me quiero dar cuenta, ya me fui muy lejos.
De un par de semanas hacia acá, me siento desbandada en lo que acostumbro ( o me gusta pensar que acostumbro, mejor dicho ) tener bajo control: la dieta del dermatólogo, la dieta en general, la organización del tiempo del estudio (van DOS semanas de clase), la actividad los fines de semana, los días que voy al gimnasio (y lo que hago allá), lo que veo en la tele, el cine, mis gastos. En todo. Y todos esos errores se están empezando a notar.
Aunque parezca que envidio a cualquiera por cualquier cosa -y esté trabajando en mejorarlo-, en lo profundo de mí sé que lo único que le envidio a otra persona es su voluntad.
Disciplina, voluntad, ¿no habla nadie más de esto, no?

La envidia es acaso el peor de los pecados, el goloso come, el lujurioso verifica el acto venéreo, el avaro toma su dinero, en cambio el envidioso se reseca en...bueno, su envidia.

(Alejandro Dolina)

Qué ofrecen Proyecto G y El Amante TV



Proyecto G es el nombre del programa de divulgación científica que tiene Diego Golombek (algo conocido al público por su colaboración con Adrián Paenza en Científicos Industria Argentina) en el Canal Encuentro.
Para destacar, dos partes: primero, de lo que trata. Porque un gran desafío de un programa de televisión que trate sobre divulgación científica es hacerlo lo suficientemente atractivo como para que el público -no necesariamente hordas de televidentes, tampoco exclusivamente científicos- lo elija, lo reconozca por sobre o a la par de otras propuestas televisivas diversas en ese mismo momento.

Y, entonces ¿cómo se hace eso? Brevemente, lo que propone Proyecto G se resume bien en este título: Una forma de contar la ciencia alejada de los laboratorios. Toman asuntos del saber popular o de la vida cotidiana y las explican desde la ciencia. Pueden ser las leyes de Murphy, la acústica en el baño o las propiedades de cierta comida.
Sin embargo, el otro cincuenta por ciento del logro del programa está en el tratamiento, la presentación de las inquietudes visualmente, la postura enunciativa del presentador, en su relación con los otros personajes y con el espectador. Una riqueza de propuesta que, en más de un momento, lo hace estar un paso adelante de los siempre brillantes contenidos del NatGeo o del History.
Es un show didáctico, claro, pero sólo entendiendo ese adjetivo como que él sabe más que yo. La actitud de maestro ciruela quedó -afortundamente- muy lejos, y los destinatarios ahora - sean niños o adultos- son seres pensantes y en quienes se trata no de transplantar conocimientos, sino de hacerlos germinar en su cabeza.
El formato de treinta minutos, la división en secciones y una producción cuidadosa, han sabido encontrarle el punto justo a un producto que no se olvida nunca de qué quiere decir, pero tampoco de que va a decirlo por televisión.

Horario Lunes, 22.30 hs.
Repeticiones Lunes: 06.30 / 10.30 / 14.30 / 18.30Viernes: 00.00Sábado: 21.30Domingo: 04.30 / 11.30

***
Esto me hizo acordar a algo que leí hace un tiempo con respecto a las diferencias de los programas El Cine Por Asalto (el de José Pablo Feinmann los sábados a la noche por canal 7) y El Amante TV (por canal á). Ambos son, básicamente, programas de televisión sobre cine: que no muestran cine, sino en los que hay tipos hablando de cine. Y la observación que me quedó era que lo que ofrecía de nuevo una propuesta como la de El Amante TV era que aprovechaba todos los recursos visuales que le ponía el medio audiovisual para expresarse y reforzar o acompañar lo que bien podría estar escrito en papel (algo quizás aprendió JPF porque en Filosofía Aquí y Ahora, al menos hay algun avance en estos asuntos, nunca menores).

El Amante TV Jueves 22 hs / Repeticiones el mismo jueves: 01,00; 06,00; 12,00 y 17,00 hs. Los sábados a las 15,00 y 20,30 hs. y los Domingos a las 16,30 y 22,30 hs.
***
PD. 1 [ Quiero hacer un análisis semiótico más intenso, a partir de esta idea, para dar cuenta de qué le da identidad / novedad a este programa - cuál es el cambio en los programas de divulgación científica. ]
PD. 2 [ ¡Acabo de descubrir la página web!]

lunes 25 de agosto de 2008

Soy un fracaso como blogger

sábado 16 de agosto de 2008

Aquí la vida es divina

Se nota, boluda, se re nota.
Si en la tele a Cielo Latini se le ven unas marquitas cortitas y apenas, a mí se me deben re notar.

¡Mi cuerpo me rechaza!

Justo ahora, que siento desde todos lados pero principalmente y más que nunca desde mí misma que debería estarme moviendo más y más rápido (en lo emocional, lo profesional, lo personal, los estudios, en general), me agarra un tipo de dolor que me paraliza.
¿No es irónico?

Parece que la semana que viene voy a la obra social, como primer paso para buscar un/a terapeuta -dormir tres horas por día me alertaba, pero esto es mucho-.- Y no quiero: primero porque tengo que encontar a alguien más inteligente, más comprensivo que yo, y que además me caiga bien, para que funcione; pero también porque me da miedo volver a hacer terapia. Tengo miedo de mí misma y de la manera en la que administro la información: no me queda claro qué decir, porque sé que si cuento todo lo que me pasó y me pasa, voy rumbo a una terapia eterna, pero si menciono solamente los asuntos inmediatos, no tienen mucho sustento, me voy a sentir que estoy engañando (y engañándome) en esas charlas.

Así que voy a empezar con el go-see de terapeutas y voy pensando cómo lo encaro hasta que encuentre uno que me guste.
... Y una divertidísima página sobre enfermedades.

¿Es éste el peor fin de semana largo?


- empecé el viernes (que, para mí, empieza desde las 14.01 hs y es el pre-fin de semana) con un ataque de ansiedad fatal que me impidió ir al subte y me asustó bastante
- el dolor de espalda que había venido avisando durante toda la semana, pasó sin aviso de molesto a tremendo: no puedo girar la cabeza, cualquier movimiento que involucre el lado derecho de mi cuerpo me hace sentir una corriente de dolor hasta el omóplato. Estoy seriamente a punto de llamar al médico y que me inyec
- por esto mismo, ni ayer ni hoy fui al gimnasio (no sólo me jode porque lo pagué, ja, rata, sino también porque me vendría bien y me va a resentir la semana que viene, cuando vuelva, si aún vivo...)
- ... y, para emparejar, mi segundo nombre debería ser "permitido"; desde ayer ya pasaron por mi boca: sandwich de hamburguesa, helado, torta de ricota, facturas, doritos, chizitos, papitas, sandwich de queso... y recién estamos a las 10 de la noche del sábado...
- como ningún fin de semana tengo nada que hacer, uno de los pocos en que tengo compromisos con seres humanos vivos, me siento demasiado mal como para ir (quiero decir, me duele ponerme una remera, ¿qué carajo quiero inventar? ¿para qué me voy a ir a hacer la víctima adelante de gente que no veo hace un montón?). Falto a dos cumpleaños, hoy y mañana.
- hotmail sigue andando para la mierda
- tengo muchísimo para leer y, por todas las anteriores y por ninguna de las anteriores, logro concentrarme
- y el lunes, feriado, tengo un ineludible trabajo práctico a la una de la tarde, en Capital
- o sea, que no sólo no voy a poder hacer lo que quisiera hacer, sino tampoco lo que debería estar haciendo

Yo sabía que los fines de semana estaban sobrevalorados, pero esto ya es mucho.

En un intento por cambiarle la cara un 0.00001% a todo esto, me hice unos mates y puse America´s Next Top Model. Mi vida es lamentable.

Problemas de Nerds

Uno nunca se imagina la desesperación hasta que aparece el cartelito amarillo en Hotmail -donde, lamentablemente, está casi todo lo mío centralizado- que dice que mi cuenta está "temporariamente fuera de servicio".
Ya no sé qué probar.

Y hoy, que tengo más ganas que nunca de centralizar mi vida y obra en un GMAIL para la posteridad, me encuentro en el MSN con una persona de la que no tenía noticias hace un montón y me da cosita.
¿Cómo vivía yo sin mail?
Me estoy volviendo loca.

miércoles 13 de agosto de 2008

Yo me pregunto...


* ¿no le dará por las pelotas a los deportistas olímpicos que, de repente, sean "nuestros" deportistas olímpicos cuando se los ignora, ejem, olímpicamente el resto del tiempo (salvo fútbol, claro y qué se yo, los tenistas)? ¿les dará lo mismo competir para Argentina o es la única forma que tienen de ir a competir ellos?


*¿Phelps es el Messi de la natación? Digo, porque más allá de sus aptitudes notables, según los que saben, comparten la misma cara de nardos.


* ¿no se dan cuenta que la única forma para que salga bien una ceremonia de apertura es con mano dura, como los chinos? ¿se imaginan tratar de organizar algo así acá? (Si se cae un farol en medio de la plaza de Mayo, ¿a qué kamikaze convencés de que vuele como el flaco que perdió la antorcha, en una estructura que haya armado la Secretaría de Deporte, ponele?)


* Igual, con la organización de los juegos y todo, ¿alguien se la cree que en China está todo bien?


* ¿quién es el resentido mal tipo que decidió que los nadadores varones compitan vestidos? ¿las cámaras desde abajo de las piletas no son lo más?


* ¿dónde hay que hacer el depósito para pagar la terapia de esta nena?


* ¿no hacen falta más deportes divertidos - patinaje artístico, ése de las cintas-? ¿quién puede ver una competencia de levantamiento de pesas?


* ¿cuándo terminan los juegos olímpicos?

viernes 8 de agosto de 2008

De Excursión al Oeste


En la tarde de ayer, fui a comenzar la edición del videominuto que tengo que hacer para Taller II a la casa de una compañera de la facultad. Con el fin de ahorrarnos el costo de la isla de edición, para poder hacer las cosas a nuestro ritmo - y también temiendo que tres horas no fueran suficientes para lo mucho que había que retocar-, ella propuso que nos reuniéramos en su casa, donde una amiga llevaría los programas de edición y lo fueron/ fuimos armando. (Yo todavía no sé hacer nada de eso, así llevé más mi voluntad que mi ayuda, pero siendo la única del equipo que fue, creo que algo es algo... y que mejor que no fue nadie más: tres manipulando una pc ya éramos suficientes. Del video terminado comentaré el lunes, que se entrega, o con un poco de suerte antes, ya que faltaba agregarle el audio.)

El asunto es que la casa de esta chica queda en Hurlingham, al oeste de Buenos Aires, localidad a la que había ido, también para hacer un trabajo práctico y acompañada, una sola vez.
Tuve un instante de pánico al darme cuenta que, desde la Capital, la opción más lógica era el tren, porque tengo mucha facilidad para despistarme (primero) y porque, con la experiencia del Roca, imaginé que iba a ser bastante siniestro (segundo).
Y tengo que decir que fue bastante satisfactorio todo porque (a) no sólo no me perdí, sino que (b) terminé volviendo de la casa de ella solita, de noche, en tren.
Como sospechaba, cualquier localidad del conurbano bonaerense parece replicarse en sus básicos en alguna otra. Había partes del recorrido del tren que parecían más tipo Temperley (con estilo inglés, casas viejas, veletas), otras con basurales y riachos tipo Lomas y donde vive ella es una especie de Remedios de Escalada al fondo.
Éste fue el recorrido. Primero, fui en el subte B hasta Chacarita (donde la primera boludez que pensé fue "qué curioso, cuántos puestos de flores" cuak) y ahí entré en la estación del ferrocarril Urquiza y, preguntando saqué mi boleto y me indicaron el andén. Por supuesto, el día anterior había ingresado al site de Metrovías y me anoté en un papelito que llevaba en el bolsillo los nombres de las estaciones que tenía que pasar hasta Rubén Darío, que era donde me tenía que bajar. Igual, no hubiera sido necesario porque los vagones, arriba de las puertas, tienen todos el cartel con el recorrido.
Saliendo de la estación hay una calle que se llama Roca y sobre la cual, nuevamente preguntando, encontré el colectivo 237 que me acercaba hasta mi destino.

Para la vuelta, tomé el colectivo desde la casa de ella (que es como un 158 a casa) sin necesidad de preguntar dónde bajarme. Me equivoqué de lado de la vía, pero la crucé rápido, compré el ticket del tren, esperé en el andén y me subí a un vagón casi vacío. Aproveché para sacar las fotitos que ilustran este post y habré tardado alrededor de media hora. De ahí, salí a la calle Corrientes y me congelé esperando el siempre azaroso horario del 112, con el cual una hora después llegaba a la Estación Lanús.
Esta reflexión, me doy cuenta, es muy de pobre, pero es que uno se desacostumbra a lo normal. El diablo está en los detalles, dicen, y es así: la estación estaba impecable, el suelo limpio, los asientos en condiciones, había tachos de basura respetados junto a las puertas (adentro y afuera de la formación). Todo estaba muy iluminado, había efectivos de policía en varios lados, sólo entraron tres vendedores de comida y bebida (y sólo en la estación cabecera) y no había paredes pintadas ni descascaradas, la gente -aún cuando fuimos muchos- iba en un espacio razonable. Lo mejor para mi despiste y mi astigmatismo es que las paradas están bien indicadas e iluminadas, en letra bien grande. Hasta tiene cronograma de horarios -pegado en la estación- y llegó en el momento prometido.
Digo: no volví Hurligham - Chacarita via Suiza, pero no me hubiera imaginado tomarme un tren, en Buenos Aires, a las diez de la noche sin tener un pre-infarto cada vez que se abrían las puertas.

Y, sí, me doy cuenta que un cincuenta por ciento de que haya salido todo bien tiene que ver conmigo (que me mando a cualquier lado y que no tengo problema en esperar sola un tren de noche en una estación desconocida), pero el otro cincuenta está muy relacionado con las condiciones del tren en que viajé (seguridad, limpieza, organización, en un transporte regenteado por una empresa privada, etc.) con toda la lógica pro que eso implica, no quiero ni pensarlo.

Comida Árabe

Ayer sabía que iba a tener un día largo. Nunca necesito parar a comer al mediodía -incluso no lo hice esos días durante el primer cuatrimestre que terminaba de cursar a las once de la noche-, por lo que no me motivó el hambre. Pero vengo teniendo unos días tan tristes, durmiendo poco, me siento mal, me duele el cuerpo por afuera y por adentro, que lo tomé para el otro lado: como un premio por algo que no había hecho, como una travesura. ( Quien hubiera pensado que hacer algo nuevo, una tontería como ésta, casi sin planificarla y sin decirle a nadie me iba a levantar el ánimo... ¡quién hubiera dicho que unas albondiguitas me iban a poner tan contenta!)
***
Caminé por Lavalle y, en la esquina con Maipú, entré en el local de Arabian Food. Gran decisión: una comida buenísima, económica (que para mí, que soy una rata, es crucial) e inusual para mi paladar (desacostumbrado a comer tan sabroso y, también, a comer carne roja fuera de casa), que le pasa el trapo a las otras comidas rápidas.
El local es un lugar más o menos chiquito, porque parece que trabajan más con delivery, pero ahí tiene algunas tablas para comer sentada sola, al lado de muchos extraños que ni te miran. La comida está hecha (salvo ese de la carne que te lo cortan en el momento del espeto corrido ese que tienen a la calle), le dan un toquecito en el microondas ahí y te dan los cubiertos y la bandejita para consumir ahí mismo o te lo envuelven para llevar (juro que cuando haga un poco de calor me compro algo rico y me lo voy a comer al aire libre).
Miré la lista, me guié por mi intuición y salió bárbaro, una cosa más rica que la otra. Comí:
- un kebbe cocido, que es una albóndiga de carne roja con especias y trigo, a la que le ponés limón; lo que más me gustó (¡la próxima me animo al crudo!)
- un fatay, que es la empanadada con forma de triángulo, y que está para comer de a docena
- y de postre, un asmalie, que es un cuadradito de cereales, frutas secas y almíbar que arriba tiene como si fueran fideitos cabello de ángel
Por nueve pesos probé tres comidas nuevas, hice almuerzo y postre. Me fuí relamiéndome y con ganas de llevarme uno de cada cosa para el camino. Ahora quiero probar todo.




Y sí, de estas boludeces está hecha mi vida...

Una ridícula

No sé cómo me vengo a enterar que hoy es el National Underwear Day (allá arriba, claro): no sé a qué responde, qué se celebra... pero ví la que tenía y daba un poco de lástima.
Así que, después de bañarme, me puse un conjuntito negro, de los "reservados", muy lindo.
No lo va a saber nadie, pero ya me siento mejor.
(¡Quiero esa ropita!)

jueves 7 de agosto de 2008

Salud!

El Sindicato de Hacedores de Chistes Fáciles todavía no puede creer que los cínicos de River hayan arreglado para mandar a Ortega a la tierra del buen sol y del buen vino.

lunes 4 de agosto de 2008

Un Océano de...

Acabo de ver "El universo elegante", un programa de Encuentro que en una hora me explicó la teoría de la relatividad, la gravedad, el funcionamiento de las partículas subatómicas y las teorías cuánticas.
Estoy encantada, la cabeza me da vueltas. Y no me quiero olvidar la siguiente frase de Isaac Newton, que se aplica tan bien a tantas cosas: "He sido un niño pequeño que, jugando en la playa, encontraba de tarde en tarde un guijarro más fino o una concha más bonita de lo normal. El océano de la verdad se extendía, inexplorado, delante de mi."
Hoy escribo lo que puede ser decisivo.
Hoy, van a ser mis propias palabras las que decidan mi destino.

domingo 3 de agosto de 2008

Gegen Die Wand

Cuando tenía la buena costumbre y la posibilidad -económica y de horario- de ir al cine, veía todo lo que podía. Mucho de lo que ví en una sala pasó de largo, pero por suerte encontré verdaderas joyas que no he podido recuperar más allá de mi memoria.
Una de ellas es Gegen Die Wand, una película alemana (no está en video, menos en dvd trucho, casi nadie la conoce y el material que encuentro en internet está mayormente, bueno, en alemán) que relata una terrible y descarnada historia de amor, soledad, necesidad y miedo, enmarcada en la comunidad turco-germana. (En el BAFICI de este año estrenaban otra película del mismo director, Faith Akin, ya había comprado la entrada, pero no pude llegar a la sala porque no conté con la ínfima frecuencia de los colectivos en un día domingo. Lo lamenté más aún con este antecedente y considerando que, con los estrenos que traen últimamente a la cartelera, me va a resultar igual de complicado conseguirla.)

Cahit es un hombre de unos cuarenta años, depresivo y complejo, que se encuentra internado después de haber chocado intencionalmente con su auto. Conoce a Sibel, una chica veinte años menor que él en un centro terapeútico donde ella se encuentra tras un fingido intento de suicidio, el cual generó enojo en su tradicional familia, de la línea de la cual ella buscaba alejarse.
Cahit y Sibel se conocen, deciden casarse - porque parece la mejor opción para que ella pueda salir de su casa, porque parece una solución razonable para no estar tan solos, vaya uno a saber por qué- y llegan en la noche de bodas al departamento de él casi siendo desconocidos. Comienzan compartiendo el lugar, sin mayores pretensiones; después, la cercanía y el cariño van creciendo y el amor se transforma en pasión (en castellano, se mandan unas encamadas fatales, posiblemente de las más eróticas que haya visto en cine, como sólo los que no tienen nada que perder pueden encamarse; además el actor es un bombón).
Pero su relación es complicada porque ambos son seres que sufren, que no saben cómo expresarse: él es un hombre atormentado que se escapa de la vida con violencia, ella pretende lo mismo pero amparando sus excesos en aquello de que quiere vivir la vida al límite. Más aún: ella lo quiere, pero quiere ser libre; él la quiere, pero la quiere sólo para él.
El momento más duro de un film ya amargo como este, sucede cuando tras una pelea de pareja, él mata a golpes por celos a otro tipo y lo llevan preso. Sibel escapa y debe enfrentarse a situaciones tremendas, a la soledad absoluta de estar en la calle. Finalmente, se irá a Turquía para intentar empezar de nuevo.
Gegen Die Wand, como merece el rumbo de la historia, no tiene un final feliz. La cuestión es que él la va a buscar a Estambul, porque no deja de pensar en ella, pero ya es demasiado tarde. Se reencuentran, se duermen esa noche uno en brazos del otro y por la mañana, ella sigue con su vida.

Me acuerdo de haber salido del cine con una sensación de que todavía seguía adentro, como embriagada de la película, de su tristeza, de su soledad y de su sentido de lo trágico y lo irremediable. Me acuerdo de ciertas partes del film inesperadamente, y me siguen conmoviendo. Al punto de que no estoy segura de que la quiera volver a ver, por las dudas de que mi imagen de ella sea superior al celuloide -aunque, dada la oportunidad, seguro podrá más mi intriga-.
La película es más extensa que el promedio, pero está contada con el ritmo y dedicándole el tiempo a cada situación que así lo merece, de manera que su duración está justificada para crear ese clima de opresión y de ensueño, de eso que sentís cuando estás tomando remedios; y además, algunas escenas están unidas por segmentos de música tradicional turca, que no tengo idea qué decía, pero la sigo recordando. Es un film tan intenso en lo que muestra, en cómo lo muestra como también en lo que despierta en uno.

Shopgirl

Siendo una persona que, básicamente, no cree en nada ya es bastante para mí pensar que las cosas pasan por un motivo. No tengo muy claro a qué atribuirlo; solamente sé que sucede.
Con esa idea, tengo la idea de que ciertas películas llegan a la vida de uno justo en el momento que tienen que llegar: ni antes ni después.

Ví Shopgirl hace más de un mes, de casualidad en el cable después de haber cambiado de canal y pasarla dos o tres veces el mismo día, y me costó ese tiempo y varias veces de sentarme a escribir y dejarlo por la mitad, pensar en esa película (y sin estar segura de cuánto tiempo va a durarme colgado este post).


Shopgirl es una película indie de 2005, basada en un cuento de Steve Martin y protagonizada por él y por Claire Danes. Ella interpreta a Mirabelle, una chica que trabaja detrás del mostrador en un negocio de ropa, donde conoce a un empresario que la dobla en edad, y comienzan a salir juntos. El tema de la buena situación económica parece importante ahora que vuelvo a ver el trailer y recuerdo su definición ("un tipo que está muy bien económica"), pero yo ni le había prestado atención.
Ray y Mirabelle comienzan a salir juntos: a comer, a pasear, se acuestan juntos. Se divierten, comparten cosas en común. Ella dejó los remedios del psiquiatra por propia decisión y él, que es un caballero, está ahí cuando recae para llevarla de nuevo, darle la medicación y acostarla en la cama. Ella le deja mensajes cariñosos en el contestador y lo espera con una salida especial cuando vuelve de viaje. Lo espera.
Ambos quieren creer que tienen muy clara la relación que están llevando: él dice que no puede plantearse una vida con ella porque es demasiado joven (aunque, recordaba también el otro día en el colectivo- porque, sí, no paro de pensar en esta película desde que la ví, aunque no quiera-, que él no contesta cuando le preguntan si está enamorado de ella; por sí o por no hubiera sido igual de terrible). Ella, por el contrario, se entusiasma, hace planes, piensa que pudo haber encontrado a alguien que la cuide y la acompañe; tratando de no ver lo que hasta él mismo le confiesa: que no puede darle más que cosas materiales.

Un día, él se acuesta con otra mujer. Y se lo cuenta en una carta, porque cree que su amiga merece saberlo, porque confía en una relación basada en la honestidad, quizás porque él también quiere saber qué pasaría si se lo dice, tal vez porque sabe lo que va a pasar y se la quiere sacar de encima... en verdad, sólo sabrá Ray el motivo, la nobleza de sus intenciones. Ella lo perdona, siguen adelante.
Y otro día, el le comenta que va a comprarse un departamento en Nueva York con una habitación extra "por si conoce a alguien con hijos"; sin darse cuenta a quién se lo dijo hasta que ve cómo la dejaron derrumbada esas palabras a su chica. Entonces, es cuando Mirabelle le pregunta entre lágrimas, por qué no la puede querer a ella y decide no demorar más el momento en que esta relación le va a doler.

Fuera de cualquier analogía con la vida de este lado de la pantalla, la película está preciosamente escrita, musicalizada, tiene un relato en off de la boca de Ray que acentúa la melancolía de todo el film, el cual parece hablar, principalmente, de aquello que tenemos y no nos damos cuenta hasta que lo perdemos.
A excepción de la otra rama de la historia (el crecimiento y aprendizaje del aparato que es el ex novio de ella, interpretado por Jason Schwartzmann), que es totalmente accesoria y responde más a la necesidad de un final feliz, porque nunca ella se debate entre los dos, ni cambia a uno por el otro por algo que el primero no puede darle, sino todo lo contrario.

Some nights alone he thinks of her.
And some nights alone..
..she thinks of him.
Some nights these thoughts occur at the same moment.
And Ray and Mirabelle are connected without ever knowing it.


Él también la vio, no completa. Lo charlamos en el auto el otro día y me encargué yo de relatarle cómo terminaba (véase la tercera parte de la entrada anterior). Se quedó viéndola, me contó, porque era una situación parecida. Y ahí ninguno de los dos era consciente en qué magnitud era una situación parecida. Fue ese día que me preguntó si me molestaba que él conociera a otra persona, y yo, al revés de Mirabelle que le pregunta lo que siente ("Why can´t you love me? Are you just buying my time?"), yo hice lo que mejor me sale: me hice la boluda y giré la conversación para otro lado (¿qué se contesta a eso en la vida real?).
Hoy, un poco más cerca de la que parece la definición final, me engloba un "yo te lo dije" enorme, y no sé si todo está siguiendo su curso o si el enfrentarme al hecho en la pantalla solamente apuró las cosas.
En este instante, que tengo una paz muy peligrosa invadiéndome por completo, sé que se va a terminar, que voy a sufrir y que no va a ser culpa de nadie, que era algo que tenía que pasar. Espero recordarlo cuando nos veamos, cuando vamos a discutir el hasta dónde queremos llegar (sic).
(¿Si puedo hablar de esto es porque ya pasó?
Sólo quisiera que no sea una cuestión de vanidad, que en algún momento pensaras así de mí. )

- I'm sorry for the way I treated you.
- I know.
- I did love you.
- All right.
As Ray Porter watched his Mirabelle walk away..
..he feels a loss.
How is it possible.. - he thinks.
..to miss a woman whom he kept at a distance..
..so that when she was gone..
..he would not miss her.
Only then did he realise how wanting part of her..
..and not all of her..
..had hurt them both..
..and how he cannot justify his actions..
..except that..
..well..
..it was life.


sábado 2 de agosto de 2008

Cassandra´s Dream

Las películas de Woody Allen dicen más de él que lo que podría decir él mismo. La vida, para él, sigue siendo como siempre lo fue, un lugar horrible lleno de miseria y mala suerte. Creo que los que prefieren las películas "cómicas" de Woody Allen por sobre sus "dramas", lo hacen sólo porque prefieren que les digan las cosas malas con una sonrisa. Al fin y al cabo, los temas son los mismos: ¿no se podría contar esta misma historia desde un punto de vista dramático? ¿de humor negro? ¿no podría haber sido Annie Hall un drama romántico?
Woody Allen es el mejor comediante que dio el cine en los últimos cincuenta años -y digo esa fecha, por decir algo y porque no tengo demasiado conocimiento de cine clásico-. Tiene más de setenta años y después de mucho, por fin parece que su vida personal está asentada y es feliz. Nadie podría culparlo si se sentara a tocar el clarinete hasta que le llegue la hora. Pero no: el tipo hace una película -de calidad- por año, se junta con los mejores actores de cada generación, escribe, dirige. Es su esencia, es lo que es. Dice que no se moriría sin filmar, pero aún así no deja de hacerlo. Y se toma el atrevimiento de crear películas con el tono y sobre los temas que le interesan. Hay que ser tan talentoso y arriesgado tanto para hacer algo completamente nuevo, como para dejar ese lugar donde uno estaba cómodo y confiado para intentar algo diferente. Lo mismo que le pasa a Almodóvar, de quien pretenden que a treinta años del destape español siga haciendo comedias locas con travestis. Y sí, tiene mejores, o peores "resultados" en cuanto a películas (La mala educación o Volver), pero por lo menos lo intenta. Más que sobre cine, una actitud frente a la vida.
"Me interesa la moral, a condición de que no haya sermones." (Patricia Highsmith)

Cassandra´s Dream es una película sobre los temas que le siguen preocupando a Woody Allen: la ambición, la muerte, la culpa, el destino. A pesar de su director y de contar con quienes quizás sean los dos mejores actores de su generación, es un film que pasó casi desapercibido por las salas (acá no, éramos el segundo país del mundo donde WA tenía más espectadores; ahora, con suerte, deciden estrenarlas en un un par de salas de Barrio Norte) y, para los que la vieron, resultó una película menor. Y resulta que no se me hace un film menor, justamente porque no me parece que haya tantas otras películas que tomen este punto de vista, que se preocupen por estos temas. Por eso solo, vale la pena verlo.
Cuenta la historia de dos hermanos: Terry (Colin Farrell) es un tipo sencillo, trabajador, casero, con una novia de siempre y planes de formar una familia, a pesar de sus dificultades económicas, motivadas en gran parte por su afición al juego y su facilidad de liberar sus dificultades en el alcohol (¡cómo chupan los ingleses!) y los painkillers.
Su hermano Ian, por su parte, (Ewan MacGregor, que está tan maduro, y es tan talentoso, que éste como todos sus personajes terminan siendo personas de una sola pieza) es el ambicioso de la familia, ayuda en el restaurant familiar pero tiene proyectos de inversión, demorados por la escasez de capital, y deseos de pasear por California, el resto de la vida en autos caros con chicas lindas (who doesn´t?). Lo describe su padre cuando dice que no es feliz porque no se contenta con lo que tiene.
Cuando Ian conoce a Angela, una actriz sofisticada, se refuerza esta ambición de querer darle, al costo que sea. El carácter de Angela (Hayley Atwell) recuerda a las mujeres del cine de WA de los setenta: intrigantes, seductoras, problemáticas, desconfiadas, y con ella, Ian se convierte en uno de esos Alvy Singer, que no pueden menos que enamorarse de ellas -sobre todo con la auto-descripción en la escena en que Ian la enfrenta después de que ve salir otro hombre de su casa-.
Una figura omnipresente en las conversaciones de esta familia es el tío Howard (sí, aparte, está Tom Wilkinson), un cirujano plástico exitoso que logró superarse, surgiendo desde el mismo lugar que ellos y que desde entonces, veló por su familia. Justamente a él acuden estos dos hermanos en busca de consejo y de apoyo financiero, para encontrarse esta vez con que su tío decide cobrarles varios favores al pedirles que maten a un ex empleado suyo, cuyo testimonio en su contra lo podría mandar a la cárcel.
Más convencido Ian que Terry, tras mucha deliberación pero con la participación de los dos, cumplen con el pedido. Saben que, tras esa decisión, nada volverá a ser lo mismo, que ellos no volverán a ser los mismos. Y es recién después del crimen, cuando creen que todo va bien, que se desata la verdadera tragedia: Terry comienza a sufrir transtornos de pánico, una culpa permanente que no le permite dormir y le hace hablar del crimen. Cuando está por entregarse a la policía, Ian regresa a su tío para que le obligue a hacer eso que él mismo no se atrave a pensar en voz alta: para salvarse él -al menos en el sentido judicial-, debe matar a su hermano.
Es una historia trágica con un fuerte sentido moral, donde los personajes traspasan los límites y son castigados por ello; con un desenlace brusco en el bote que habían comprado estos dos hermanos y que le da el nombre grandilocuente a la película. La dualidad es la mejor riqueza de estos tres personajes, en torno a los cuales se estructura la película. La suerte, entendida no como luck sino como faith, atraviesa toda la trama, dotando a la historia de un sentido de que las cosas se resuelven como deben ser y de una presencia superior que rige sus vidas, más allá de sus decisiones, de la responsabilidad de las cuales sin embargo, los protagonistas nunca pueden desligarse.
"(...) En la mitología griega, Casandra (en griego Κασσάνδρα, "la que enreda a los hombres") era hija de Hécuba y Príamo, reyes de Troya. Fue sacerdotisa de Apolo, con quien pactó, a cambio de un encuentro carnal, la concesión del don de la profecía. Sin embargo, cuando accedió a los arcanos de la adivinación, rechazó el amor del dios; éste, viéndose traicionado, la maldijo escupiéndole en la boca: seguiría teniendo su don, pero nadie creería jamás en sus pronósticos. Tiempo después, ante su anuncio repetido de la inminente caída de Troya, ningún ciudadano dio crédito a sus vaticinios. (...)"
"(...) El síndrome de Casandra es un concepto ficticio, usado para describir a quien cree que puede ver el futuro, pero no puede hacer nada por evitarlo. (...)"
Muy por el costado, en la película, Terry ve que el futuro va a cambiar para ambos después de ese asesinato, y no puede hacer nada por evitarlo. Parece que siempre pasa con algo en la vida: que uno sabe que está ese momento que va a cambiarlo todo, y pasa igual.
En El Padrino que, como dice Tom Hanks en Tienes un e-mail (quizás la única línea recordable que tiene ese film) condensa la sabiduría de la vida, es cuando Michael se da cuenta que Freddo lo traicionó y cuando lo hace matar. Es cuando Kate le confiesa que no perdió a su hijo, sino que se lo hizo sacar porque no quería tener otro hijo suyo. Es en una infinidad de ejemplos personales que me pone muy triste recordar. Si tratamos de evitarlo, pasa igual y nos damos cuenta después de que nada es lo mismo; si lo hacemos igual, suponiendo que podemos manejarlo, es aún peor. Cambia, cambiamos nosotros, cambia la forma en que nos vemos a nosotros mismos y cómo nos ven los demás. Suele ser un momento melancólico, donde nos damos cuenta que cualquier cosa era mejor y que no nos manejamos tanto como querríamos pensar.
Al final se convirtió en un asunto de vanidad.

viernes 1 de agosto de 2008

Odiosas comparaciones

Son las que surgen cuando vemos el elenco que va a hacer la obra Closer en Buenos Aires, con el que la había hecho un par de años atrás, y menos aún con el de la versión film (para mí JR es una gran ladri, pero esto es demasiado).

¿Quién puede pagar una entrada -¡de teatro!- para ver a Araceli Gonzalez?
Ojalá sea otro fracaso para el curriculum de la "señora que vende corpiños y bombachas".
Y lo más grave del caso no es que estas dos chiruzas y Marquesi se crean que son los Natalie Portman/ Julia Roberts y Jude Law argentinos, sino las declaraciones pedorras que seguro vamos a tener que escuchar cuando les pregunten de qué trata la obra.

Uf.