Siendo una persona que, básicamente, no cree en nada ya es bastante para mí pensar que las cosas pasan por un motivo. No tengo muy claro a qué atribuirlo; solamente sé que sucede.
Con esa idea, tengo la idea de que ciertas películas llegan a la vida de uno justo en el momento que tienen que llegar: ni antes ni después.

Ví Shopgirl hace más de un mes, de casualidad en el cable después de haber cambiado de canal y pasarla dos o tres veces el mismo día, y me costó ese tiempo y varias veces de sentarme a escribir y dejarlo por la mitad, pensar en esa película (y sin estar segura de cuánto tiempo va a durarme colgado este post).
Shopgirl es una película indie de 2005, basada en un cuento de Steve Martin y protagonizada por él y por Claire Danes. Ella interpreta a Mirabelle, una chica que trabaja detrás del mostrador en un negocio de ropa, donde conoce a un empresario que la dobla en edad, y comienzan a salir juntos. El tema de la buena situación económica parece importante ahora que vuelvo a ver el trailer y recuerdo su definición ("un tipo que está muy bien económica"), pero yo ni le había prestado atención.
Ray y Mirabelle comienzan a salir juntos: a comer, a pasear, se acuestan juntos. Se divierten, comparten cosas en común. Ella dejó los remedios del psiquiatra por propia decisión y él, que es un caballero, está ahí cuando recae para llevarla de nuevo, darle la medicación y acostarla en la cama. Ella le deja mensajes cariñosos en el contestador y lo espera con una salida especial cuando vuelve de viaje. Lo espera.
Ambos quieren creer que tienen muy clara la relación que están llevando: él dice que no puede plantearse una vida con ella porque es demasiado joven (aunque, recordaba también el otro día en el colectivo- porque, sí, no paro de pensar en esta película desde que la ví, aunque no quiera-, que él no contesta cuando le preguntan si está enamorado de ella; por sí o por no hubiera sido igual de terrible). Ella, por el contrario, se entusiasma, hace planes, piensa que pudo haber encontrado a alguien que la cuide y la acompañe; tratando de no ver lo que hasta él mismo le confiesa: que no puede darle más que cosas materiales.
Un día, él se acuesta con otra mujer. Y se lo cuenta en una carta, porque cree que su amiga merece saberlo, porque confía en una relación basada en la honestidad, quizás porque él también quiere saber qué pasaría si se lo dice, tal vez porque sabe lo que va a pasar y se la quiere sacar de encima... en verdad, sólo sabrá Ray el motivo, la nobleza de sus intenciones. Ella lo perdona, siguen adelante.
Y otro día, el le comenta que va a comprarse un departamento en Nueva York con una habitación extra "por si conoce a alguien con hijos"; sin darse cuenta a quién se lo dijo hasta que ve cómo la dejaron derrumbada esas palabras a su chica. Entonces, es cuando Mirabelle le pregunta entre lágrimas, por qué no la puede querer a ella y decide no demorar más el momento en que esta relación le va a doler.
Fuera de cualquier analogía con la vida de este lado de la pantalla, la película está preciosamente escrita, musicalizada, tiene un relato en off de la boca de Ray que acentúa la melancolía de todo el film, el cual parece hablar, principalmente, de aquello que tenemos y no nos damos cuenta hasta que lo perdemos.
A excepción de la otra rama de la historia (el crecimiento y aprendizaje del aparato que es el ex novio de ella, interpretado por Jason Schwartzmann), que es totalmente accesoria y responde más a la necesidad de un final feliz, porque nunca ella se debate entre los dos, ni cambia a uno por el otro por algo que el primero no puede darle, sino todo lo contrario.
Some nights alone he thinks of her.
And some nights alone..
..she thinks of him.
Some nights these thoughts occur at the same moment.
And Ray and Mirabelle are connected without ever knowing it.

Él también la vio, no completa. Lo charlamos en el auto el otro día y me encargué yo de relatarle cómo terminaba (véase la tercera parte de la entrada anterior). Se quedó viéndola, me contó, porque era una situación parecida. Y ahí ninguno de los dos era consciente en qué magnitud era una situación parecida. Fue ese día que me preguntó si me molestaba que él conociera a otra persona, y yo, al revés de Mirabelle que le pregunta lo que siente ("Why can´t you love me? Are you just buying my time?"), yo hice lo que mejor me sale: me hice la boluda y giré la conversación para otro lado (¿qué se contesta a eso en la vida real?).
Hoy, un poco más cerca de la que parece la definición final, me engloba un "yo te lo dije" enorme, y no sé si todo está siguiendo su curso o si el enfrentarme al hecho en la pantalla solamente apuró las cosas.
En este instante, que tengo una paz muy peligrosa invadiéndome por completo, sé que se va a terminar, que voy a sufrir y que no va a ser culpa de nadie, que era algo que tenía que pasar. Espero recordarlo cuando nos veamos, cuando vamos a discutir el hasta dónde queremos llegar (sic).
(¿Si puedo hablar de esto es porque ya pasó?
Sólo quisiera que no sea una cuestión de vanidad, que en algún momento pensaras así de mí. )
- I'm sorry for the way I treated you.
- I know.
- I did love you.
- All right.
As Ray Porter watched his Mirabelle walk away..
..he feels a loss.
How is it possible.. - he thinks.
..to miss a woman whom he kept at a distance..
..so that when she was gone..
..he would not miss her.
Only then did he realise how wanting part of her..
..and not all of her..
..had hurt them both..
..and how he cannot justify his actions..
..except that..
..well..
..it was life.