miércoles 28 de enero de 2009



* Oscar Wilde

Obviedades


(Cuando "no hay noticias" en Perfil, va en serio...)

¡Óctuplos!


lunes 26 de enero de 2009

En una librería sobre la 3 de Gesell encontré, bien a la vista, "Pasión por crear", el libro de Domingo Cavallo.

¿Quién carajo puede querer comprar el libro de Cavallo?
¿Quién carajo puede querer comprar el libro de Cavallo en vacaciones?
¿Quién carajo puede querer comprar el libro de Cavallo en vacaciones, en Villa Gesell?

WTF?!
Y como no puedo resistirme a los descuentos, me saqué la tarjeta para estudiantes (y jubilados, que son mis compañeros de "esas cosas culturales" y de los horarios matiné de los cines) del San Martín.

Cincopé (para las películas que den ahí) y 50% de descuento en las obras de teatro. Ahora no tengo excusa, me falta buscar qué ver.

Eric Rohmer, los juegos de la seducción

( Voy regresando de a poco al blog. )


En la última semana fui a ver un par de películas de un Ciclo de Cine que están dando en la Sala Lugones del Teatro San Martín.
Está dedicado a Eric Rohmer, de quien nunca había visto una película (lo tenía sólo de nombre, como referente de la Nouvelle Vague) y me gustó mandarme a la sala sin tener referencias de lo que iba a ver. A veces me da la impresión de que las únicas películas que voy a poder ver sin demasiado prejuicio son las que están fuera de mi generación (porque los estrenos están tan publicitados, y circuló tanta información sobre ellos antes de llegar a la pantalla, que indefectiblemente llego a la sala con algún prejuicio; las otras, las que se supone ya todo el mundo vio, paradójicamente, no sufren de eso).
Además - y esto nada que ver con Rohmer, en cuanto a la cuestión práctica- la primera función empezaba a las 14.30, así que tenía el tiempo exacto para no acobardarme y volverme a casa. Era cerca y costaba un cuarto del valor de las salas de circuito comercial.


"El azar favorece a las mentes preparadas" (A. Einstein)



El miércoles pasado dieron "Mi noche con Maud" (1969). Es sobre un ingeniero que vuelve a su ciudad después de haber vivido un tiempo en el extranjero. Jean Louis es un hombre formal, medio seco, que está tratando de practicar su catolicismo y que piensa su vida, su accionar y juzga la vida de los otros desde una serie de preceptos muy estrictos (y muy suyos, claro).
Una noche, por casualidad, se reencuentra con un ex compañero de liceo (que, según entendí, es la secundaria en Francia) y éste le presenta a una amiga, Maud: una mujer hermosa (¡por favor qué linda cara tiene esa chica!) divorciada, con una nena, segura de sí misma, con un atractivo que roza la amenaza y que se entretiene impugnando las reglas de la vida de Jean Louis.
Entre los diálogos con Vidal -su amigo-, lanza una teoría muy llamativa: es más probable que ellos se hayan encontrado en un lugar al que raramente alguno de los dos va (después va a pasar lo mismo con Francoise, la chica con la que se quiere casar) que si cada uno hubiera hecho su vida cotidiana, porque por cada uno de sus caminos habituales no se hubieran encontrado (ya voy a encontrar algún lado donde esté mejor explicada).
Sí, se pasan la película hablando; pero en este caso, es más significativo lo que dicen que lo que podrían llegar a hacer. Por ahí también leí que con el diálogo demora la acción, pero no sé si estoy de acuerdo: creo, más, que el diálogo es la acción porque es una película sobre -entre otros temas- los juicios morales.
Lo mejor de la película es que - millones de insinuaciones mediante- cuando él finalmente "cede" ante Maud, ella lo rechaza, dándole a entender que no quiere a alguien que no se pueda mantener firme en lo que predica.

No aparece acá, sin embargo, la típica educación sentimental de una mujer madura a un chico -aunque él no lo es pero a veces lo parece-, porque él se mantiene firme, casi terco por lo menos en lo que exige a los demás y en lo que expresa. Más tarde, él conocerá a una chica después de cruzarla por azar varias veces, - una mujer desabrida y exagerada como quedaría la mayoría de nosotras en comparación a Maud- con quien puede cumplir su ideal de casamiento, niños e iglesia los domingos como había previsto desde inicio de la película. Pero lo más interesante -por algo, está en el título- es la noche que pasó / y no pasó con Maud. Después, entenderemos que no todo queda develado para Jean Louis cuando (nosotros como espectadores, por lo menos) se insinúa que Francoise es la misma chica por la que se separó Maud de su marido, sin que ella lo confirme porque como buena chica, propone no hablar más del pasado y seguir para adelante. Maud, cuando lo re-encuentra casado y con un chico en la playa -también casualmente- da un ejemplo de elegancia y códigos.

El detalle: Increíble el sombrero de piel que lleva Maud en el paseo por la nieve. Increíblemente superficial mi comentario. :)
La siguiente fue "La hermosa boda" (1983). Es la historia de una chica que, cansada de su papel de amante junto a un hombre casado que no le presta suficiente atención, decide que se va a casar. Le gusta el papel de la mujer casada y tiene innumerables teorías sobre como el matrimonio "debe ser".
Su mejor amiga -que no llegué a descifrar si, como dice la Barcelona, es garca o boluda- le presenta a su primo, un abogado diez años mayor. Y Sabine decide así nomás que se casará con él; el aludido trata de hacerse el distraído con cortesía hasta donde le es posible.
Sabine me cayó muy mal. No sé si era Deepak Chopra (porque ese libro que me gustaría releer, en casa se perdió) o algún psicólogo de café el que explicaba que uno desprecia en los demás lo que le irrita de uno mismo: así y todo, no temo decir que Sabine es altanera, insoportable, caprichosa, es orgullosa ante los demás, pero se le deshace el amor propio en privado; es testaruda y no sabe retirarse con dignidad.
Es un buen contra ejemplo para discutirle a todxs esxs que dicen que hay que ir atrás de quien te gusta, e insistirle: ser testigo de cómo él le evita los intentos de acercarse una y otra vez, hasta la vergüenza ajena le da, como mínimo, algún fundamento a ese temor innato al ridículo que tengo para justificar mi cobardía.
A pesar de esto, también hay una teoría interesante en esta película: Sabine dice que los hombres, adelante de las mujeres que quieren conquistar, siempre están en pose y dejan de hacer lo que están haciendo para dedicarse a ellas, exclusivamente. Y que ella prefiere que ellos sigan con su vida (trabajen, pinten) mientras están con en su compañía, y que le permitan ser testigo de eso.
El detalle: ¡Insufrible la musiquita de los sintetizadores de los títulos del comienzo!

Por último, "El amigo de mi amiga" tiene el encanto de una comedia romántica de enriedos, bien hecha. Resulta que hay dos amigas, bastante diferentes entre sí (Lea es más extrovertida, Blanche es más tímida y no le gusta mentir); la primera de ellas tiene novio -Fabien-, la segunda se impresiona cuando conoce a Alexandre, un langa francés. Pero cada vez que está frente a él, se queda muda, no puede impresionar a alguien de quien -cree-está enamorada (¡no me digas! ¡me suena! Aunque usan el "estar enamorada" con demasiada liviandad, para mi gusto).
Entre ellos cuatro se suceden enamoramientos, des-enamoramientos, cruces, idas y vueltas, todo resuelto de manera elegante y encantadora.
Como para darle lugar a los que escupen esa frase odiosa de "ya está todo inventado", y retrucarles que lo mismo se puede hacer diferente, y bien (no espero con ninguna ansiedad, Guerra de Novias, por ejemplo).

El detalle: Imperdibles los modelitos ochentosos de las chicas (la película es de 1987), que destacan entre un vestuario que dice mucho, que -conscientemente o no- recupera un modelo de "Sin Aliento" en un círculo que vuelve al mismo eje de la NV (atención al jean y a las chatitas que usa Blanche el primer día que pasa junto a Fabien, no se dejen engañar por los cambios de colores y texturas) y hacen un combinado de celeste y verde entre las parejas, cuando finalmente se ven los cuatro juntos.
EXTRA: En esta nota ("Ma Vie Chez Rohmer", por José Luis Barrera), un autor que escribe mucho mejor que yo -y sabe algo más- habla de Mi noche con Maud. No coincido con lo de "la vida misma" pero me parece muy apropiada la metáfora de la planta y la mención a los temas.
Me permito copiar una frase crucial: "(...) Desarrolla eso que se ha venido a llamar documental sobre personajes, movidos por una especie de teorema matemático que se desbarata por la entrada de los siempre impredecibles sentimientos. Hay en toda la película un aire de juego y, a la vez, un serio trabajo de investigación sobre unos personajes que parecen jugar una partida de ajedrez contra sí mismos, dirigidos por unas reglas de juego estrictas que el mismo impulso de la libertad personal constantemente rompe. Con harta frecuencia en el filme aparece esa dicotomía contrapuesta: una cosa son los principios, las reglas, las normas y el cálculo. Otra, la vida. (...)"

jueves 22 de enero de 2009

DESTINY CALLS

Hoy, más que nunca, me gustaría estar allá (en la isla, claro, o en Estados Unidos para ver la 5ta temporada pero YA).

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Tengo un montón de *cositas* a medio escribir, pero no me puedo concentrar en nada... ¡qué raro! :)

jueves 15 de enero de 2009

(Y, mientras no hago nada, aprovecho para navegar. )

Como salido de una escena de Austin Powers, el siguiente sitio de diseñadores gráficos hizo los Phallic Logo Awards, donde buscó los logos de empresas y productos que, inconscientemente, recuerden a imágenes fálicas (¡qué finura!): http://www.b3ta.com/features/phalliclogoawards/

Lo más simpático del asunto es que, por esas locas cuestiones de la Gestalt, después de un rato, cualquier dibujo se asemeja. (!)

Mi preferido es este:

Pero el más bizarro, sin duda es este (casi tanto como su "aclaración", que dice que parece una relación sexual "vista desde adentro" ?!):

jueves 1 de enero de 2009

(I)
Tendría menos de diez años cuando, en unas vacaciones familiares en Gesell, fui a dar una vuelta un poco alejada y me encontré un montoncito de billetes. Debería revisar el calendario, pero creo que hasta eran australes: un montón de billetes de colores escondidos entre la arena. Entre los médanos. No estaban envueltos, todavía no se me ocurre una explicación no fabulera para pensar qué hacían ahí, de esa forma. El tema es que yo (me) los encontré; de todos los lados, ahí; de todos los que podían pasar, yo. Era muy chica, en una época que la plata es -literalmente- papelitos de colores.
Mis padres me dieron libre albedrío sobre qué hacer con ellas; imagino que habrán sugerido que comparta el botín con mi hermana. Solamente me acuerdo que me lo quemé una tarde en los videojuegos, seguro que con mi hermana. Primera y última vez que despilfarré dinero de esa manera en mi vida; propio o ajeno.
Ya, lo increíble, era habérmelos encontrado así.

(II)
Varios años después, le conté a una de mis psicólogas que solía soñar que iba por la calle y me encontraba monedas o billetes. Me tiró una punta acerca de "valores" perdidos que yo iba encontrando, y sobre lo que no quise profundizar entonces y ahora, creo, que me arrepiento.

(III)
Y hubo una época -en la que, no sé si porque yo caminaba cabizbaja todo el tiempo, o sugestionada por lo anterior, o ambas- me encontraba monedas permanentemente en la calle (en otra etapa me encontré muchos naipes por la calle; otro tema).

(IV)
De cuando había lugar, consenso y voluntad de armar la pileta en el fondo de casa -hace ya bastante-, con mi hermana veíamos Nubeluz (estabamos locas, levantarnos un sábado a esa hora de la mañana a ver tele... :) y jugábamos a tirar monedas en el fondo e imitar el juego que hacían en el programa, buceando para buscarlas.
La pasábamos bárbaro, y yo lo repetiría cada verano si pudiera.

(IV)
Tira Google en su primera búsqueda: "(...) Si encuentra dinero en su sueño, representa su propia búsqueda de amor o poder (...)." También dice que "(...) Encontrar un tesoro y tener miedo a que nos vean cogiendolo se refiere a relaciones ilícitas (...)."




No tiene nada que ver con nada, ¿no?
Hoy a la tarde, recogiendo la mesa familiar de año nuevo, la conversación entre mi padre - único con título universitario de esa reunión- y mi primo -terminando abogacía en julio de 2009- giraba en torno al peso que se habían sacado de encima, de que "ahí empezaba la vida" (? ese fue mi padre - wtf?), del tiempo que tendría libre, de que nunca más queía tocar un libro. Del "alivio", básicamente, que se sentía (papá) y de la alegría y la incredulidad que había tenido al momento de rendir la última materia (primo).

Yo me quedé callada. No me salió decir que yo no quisiera terminar nunca de ir a la facultad, no quiero trabajar de nada, quizás ni de lo que estoy estudiando. Que, a pesar de lo que me cuesta, me encanta ir a la facultad, me encanta lo que estoy estudiando; que trabajo para poder hacer eso -sin que me jodan- y que lo sigo privilegiando aún a pesar de estar al tanto de todo lo que dejo de lado para eso (trabajo full time, carrera profesional, alquiler de un lugar propio, fines de semana, sueño, arrugas...).

Y caí en la cuenta de que, al menos para mí, ir a la universidad es una meta en sí mismo. Y, de repente, no pareció tanto tiempo.

Lo Obvio