jueves 27 de agosto de 2009

Seis teorías sobre las relaciones








lunes 24 de agosto de 2009

Cucarachas chasmuscadas, como si las hubieran hecho al horno. Como si fueran higos con patas.
Yo las veía y las ocultaba, abajo de la cama, o directamente las ignoraba en la cocina para que las encontrara otro y se hiciera cargo.

Eso soñé anoche. Eso tengo en mi inconsciente: bichos que son eternos sobrevivientes, pero repugnantes, muertos (no por eso menos repugnantes: sería incapaz de "patear" tres insectos de éstos muertos bajo de la cama como lo hacía en el sueño; ni siquiera soy capaz de acercarme a sus cadáveres sin verificar trescientas veces que estén muertas y armada con escoba y palita).
Y, en lugar de limpiarlos, de gritar, de asquearme, los escondía y seguía con lo mío.



Hasta los días que me despierto a mi ritmo, cuando por la ventana entra la luz del sol y el sonido de los pajaritos; hasta cuando tengo la posibilidad de dar una vuelta más sin necesidad de sábanas porque el dormitorio está calentito, o de prepararme un café con leche cuando todos están dormidos, tomármelo abajo de las colchas y seguir un rato más.
Incluso en esos mañanas siento, aunque sea por un segundo, la angustia de saber que no me dormí para siempre.

domingo 23 de agosto de 2009

Decía el post:

Si encontraste mi blog, dame una señal.



Pd. Me encantaría.



Diría la Julie* optimista, enamoradiza, apasionada pero tímida y encantadora, de comedia romántica con Meg Ryan o alguna otra pelotuda: "me encantaría (que descubrieras este blog de casualidad, conocieras como soy en realidad y te enamoraras de mí)".

Diría la Julie* realista, cínica, ácida y atrevida pero amargada y que al final termina quedándose sola pero es el personaje preferido de todas las feas que ven la película, donde seguro actúa Toni Collette o Thora Birch: "es probable que ya hayas descubierto este blog de casualidad, hayas conocido como soy en realidad y por eso te borraste olímpicamente. Ahí tenés tu señal".
Odio caer en las etiquetas fáciles, pero hoy me dí cuenta que, si la psicóloga va hacia donde estoy pensando*, voy a arrimarme peligrosamente eso que dicen de que las chicas que entregan rápido tienen daddy issues.


Siempre digo -mitad en serio, mitad con lástima- que menos mal que no soy linda, o que no tengo un super cuerpo, o que no sé bailar con mínima gracia (de todas maneras, con una de las tres me conformaría), porque soy de una moral bastante flexible con respecto a este tema. Y lo estaría haciendo guita.


(*Lo sospeché desde que coló la palabra libido en unas de las primeras sesiones, y me dí cuenta de que era freudiana. Y ahí pensé: "es cuestión de tiempo hasta que aparezca el Edipo mal resuelto" y "es algo sexual, de cabeza").

Crónica del sábado dos*


( El subtítulo de esto debería ser "porque no sólo los blogs de minas solas que buscan novio son patéticos". )

¿Qué hice este sábado a la noche (parte 2)?

- Canté la letra de Las mantenidas sin sueños encima del video
- Locas de Amor via youtube
- Me depilé y me hice las uñas
- Aprendí a usar una turbina
- Le mandé un mensaje a mi mejor amiga, a las tres de la mañana, contándole lo bien que funcionaba el adminículo
- Ví entera una galería gratis (¡rata!) de Suicide Girls
- Cinco caramelos de miel, cinco bizcochitos y un yogur descremado de vainilla retuvieron la culpa de comer después un poco más que la bolsa entera de Don Satur
- Recibí el contacto de alguien de quien no sabía nada hace mucho
- Me resigné a no ver Zeitgeist, porque el archivo que bajé se ve como el orto
- Capítulo diario de Los Soprano
- Miré Big Love y True Blood con mi madre
- Lloré con Big Love (ep. 6, temp. 3), pero
- Stalking: pasa de feisbuk (donde, igual, pasé un minuto a hacer una recorrida por su fotos) a google, pero no directamente el nombre de él sino otra cosa que hizo. Este es el futuro que ayer nos parecía tan aterrador: lo encontré en Taringa!, con un sobrenombre que remite a algo que -me gustaría pensar- no sabe tanta gente, y me dí cuenta que es independiente, cursi, rápidísimo, inteligente, altanero, insufrible y creído, pero me gusta más, o igual por eso. Lo extraño mal, y me asusta lo loquita importante que puedo llegar a ser (solamente voy a decir esto: agradezcamos que vivo lejos...)
- Me bajé el primer disco de The Magic Numbers, y Different Class y This is Hardcore, de Pulp. Conocí a Graham Coxon como solista
- Esta boludez

Desde mi punto de vista, considero que es una mejora sustancial con respecto a la semana pasada, lo que es tristísimo.

jueves 20 de agosto de 2009

(Sic)

Comunicación III. Primer teórico.
Cinco frases que pueden funcionar en los estudiantes como cautivadores slogans de refrescante honestidad brutal o como aterradores presagios de doce semanas de trabajos -mentales- forzados:

"La relación docente-estudiante es horrible"- afirma el titular de la cátedra- "Ni nosotros tenemos la verdad, ni ustedes tienen el error."

"Esta materia no sirve para un pomo, no tiene ninguna aplicación práctica."

"Si hay treinta compañeros con lecturas críticas, debe haber treinta producciones diferentes que den lugar a nuevas ideas."

"La infantilización de la educación universitaria es una falta de respeto."

"No se hacen trabajos prácticos grupales porque la producción grupal, en nuestra experiencia, no es producción, ni es grupal."

Time will tell.
"
Now nothing you do can turn him on,
there's something wrong.
You had it once but now it's gone.

"Lipgloss" (Pulp)


Es apenas un instante, un microsegundo en que el ojo mira-sin-mirar la pantalla para descubrir que hoy tampoco hay mensaje de parte de él. La pelotuda abre facebook cuatro, cinco veces al día, mínimo. Hay veces que más. Si está frente a la computadora, el cursor se va solo al desplegable y ahí está, con una estrella amarilla, siempre primero en la búsqueda.
No lo puso de página de inicio: es el último paso a la pérdida total de dignidad.

No sabe bien qué quiere que le diga el mail, pero que haya algo ahí que diga que no se olvidó de acordarse de ella. ¿Cuántas veces se puede apretar Refresh por sesión, a las cuatro de la mañana, cuando no hay nadie conectado ni siquiera?

Al celular ya le perdió las esperanzas: era demasiado cruel que cada vibración de ese aparatito impertinente la entusiasmara para anunciarle que hoy duplica, que en su casa preguntan cómo está, que mamá le manda un beso, que su hermanita se acuerda de ella para invitarla a desayunar, que su amiga se ofrece a escucharla para lo que necesite porque no la vio bien.
Porque, a diferencia de otros momentos de su vida, le llegan muchos mensajes de cariño, de amor, de amistad a ese celular. Muchos, para su promedio, para su historia. Y aún así, reconoce su mezquindad adolescente al sentir que todo ese cariño no se compara a la electricidad que era ver su nombre en la pantalla.

A veces, era tal la emoción que veía el remitente y tardaba horas en abrir el sms, en leer el mail. Primero necesitaba bajar los decibeles; la cara le cambiaba por completo, al cuerpo se le ablandaba por milésimas de segundo esa rigidez habitual. Recién un tiempo después, recuperada del colocón que era que él hubiera pensado en ella, hacía click en Abrir.

Ninguna sensación se parece a que él se acordara de mí- piensa, mientras deshecha por enésima vez la opción de mandarle ella un mail, un mensaje, una comunicación ligera-simpática-casual(mente planificada), con algo que tuvieran como código en común. Un puntapié inicial. Algo.
Pero no. No después de la aridez de las últimas veces, donde toda la riqueza en pixeles se hacía borrosa a medida que hacías zoom en la escena o el mensaje se convertía en voz: ella, al fin y al cabo, en persona, es más tímida -es sustancialmente tímida-, se traba, le cuesta contar anécdotas, no sabe hacer pequeñas conversaciones y se pone incómoda en las charlas demasiado serias, tiene mala memoria, no conoce los lugares de moda, se pone nerviosa si no sabe qué tiene que hacer, le cuesta confiar, le cuesta no pensar.
En una película indie, por ejemplo, - o como diría Isabella de Weeds, "si la vida fuera como una película de Judd Apatow donde los perdedores dirigen el mundo"-, esas serían las características excéntricas que la hacen diferente a las demás, y la hacen única para él. Su encanto. Pero para ella no. Para ella es un sufrimiento. Una tortura. (Abrir Facebook catorce veces al día, es una tortura. Ver a la ex de él en amigos sugeridos, es una casualidad, no menos cruel por azarosa). Porque está convencida de que los demás -lo teme: él incluido-, no es lo suficientemente linda, divertida o interesante para ser tan insegura o estar tan loca.

Es que cuando sí había mensajes -mensajes que ella leía hermosos, largos, inteligentes, exclusivos, profundamente seductores, sorprendentes- la situación la sobrepasó. No se lo esperaba. Nunca le había pasado. No sabía que sentir en esos momentos; teme haberse confiado en que durarían para siempre. Saberlo así de cerca, saberse en su cabeza, era una sensación incomparable. No tenía que ver con el poder, ni con la pasión.

Por escrito, abusando de la retórica, con conversaciones que se suponían chispeantes, maceradas (para usar una palabra de él) antes de darle Enviar, ella sabe que funciona mucho mejor. Era como si se desdoblara en un Cyrano dispuesto a dictarle del otro lado de cualquier teclado, pero que desaparece en cuanto el celular suena con la canción con la que lo identificó a él, en lugar de marcar mensajes sin leer. Ahora, mientras espera y pulsa F5 otra vez, relee esos mails brillantes sólo para convencerse de que no fue una fabulación suya, lo que ya la condenaría a mucho más que dos Rivotril por día.

Se imagina en otra época; lo bien que le(s) hubiera resultado una relación por correspondencia, esas cartas eternas, pensadas, esperadas, escritas a la luz de una vela, lacradas. Una película de Jane Austen. Una especie de Pierce y Lady Welby, pero con onda y hablando de Lost. O de lo que fuera su paralelo en esa época.

Y después se acuerda de que, si en esa otra época imaginaria, ella siguiera siendo ella, estaría sentada al lado de la ventana todo el día, esperando al cartero.

martes 18 de agosto de 2009

Sábado a la noche que incluyó:

- episodio de Los Soprano, online.
- stalking intermitente en Facebook
- cantidad razonable de cannabis
- posterior bajón culposo con bizcochitos agridulces
- casi todos los videos de Blur, via YouTube
- treinta minutos de un porno lésbico que encontré bajo el título de "Hot babes making a party", o algo así
- episodio tres, temporada dos de True Blood (o cuando el hermano de Sookie se da cuenta que la "secta" son fundamentalistas anti vampiros)
- Pet Sounds, completo, por RapidShare

Saquen sus propias conclusiones.
¡Conéctenla a mis venas!


Puedo recitarlo de memoria, sin volverla a abrir. En la cartera para afrontar el día de mañana ya está: el cuadernito donde estuve anotando las boludeces que se me ocurren últimamente, mp3 recién cargado, auriculares, celular, alargue para poner los auriculares en el celular, llaves, chupetines, "El hombre que fue Jueves" (el libro que estoy leyendo ahora), tic tac azules (para no convidar), beldent negros, billetera, monedero (aparte, precisamente para no sacar la billetera en el colectivo), lista de cosas que no me tengo que olvidar de hacer, papeles para pasar por fax, dos fotocopias del DNI para el curso nuevo, cuaderno Avon a estrenar (para sentir que "estreno útiles"), Ciel en desodorante, necessaire (palabra de vieja, lo sé, pero si alguien sabe alguna mejor para denominar a la cartuchera donde evito tener todo esto suelto, bienvenida, incluyendo: alcohol en gel, pañuelitos de papel marca Farmacity, cafiaspirina e ibuprofeno de marcas genéricas, el medio rivotril que me toca a la tarde, ob -por las dudas-, manteca de cacao, protector diario, peine, corrector de ojeras, rimmel -los dos más baratos y a medio terminar, no voy a andar "con los buenos" por ahí-, espejito, el "envase" para los lentes de contacto, lágrimas artificiales), lapicera y lapicera de repuesto.
Y, probablemente, una botella de agua que lleve desde casa ( a confirmar).

Quiero ir lo más liviana posible mañana; ya voy a tener tiempo para cargarme como una mula, casi seguro desde el día dos, o desde que estén los apuntes, cuando eso suceda.

Los tres días que curso -misteriosa y milagrosamente, diría Víctor Sueiro- los armé para que terminen a las nueve de la noche (+ viaje de vuelta, por supuesto). Podría considerarse un salto cualitativo en cuanto a mi calidad de vida con respecto al anterior, que promediaba las 23 horas en la puerta de Ramos Mejía, si no supiera que habrá en los cuatrimestres inmediatos, otro inevitable hijo de puta que no encontró mejor horario que la víspera de la medianoche para disertar sobre Deleuze.

Empieza el segundo cuatrimestre -no sé si le pasará a todos los estudiantes, o se deba a la abulia con que tomé el primero-; y si hay algo que tiene la facultad, es que tenés no uno sino dos "primeros días de clase" por año. Sos el nuevo, dos veces por año, por lo menos.
Además de la facultad, mañana también empiezo un curso de Diseño Gráfico de cinco meses, en un lugar nuevo y desconocido (es lo más largo que me propuse en paralelo desde que empecé la carrera, y no quiero dedicarle más a esto, que ya me pone bastante nerviosa...).

En palabras del pelotudo de Cerati, ahí vamos.

lunes 17 de agosto de 2009

Alegrémonos de ser miserables

¿Qué pasaría si estuviéramos pensando todo al revés? ¿Qué pasaría si lo que nos dicen que es "lo mejor" a lo que podemos aspirar, lo que queremos de "la vida" -"ser felices"- no fuera así, no fuera lo que hay que desear, por lo que hay que luchar (si es que existe un concepto tan ridículo como "luchar por la felicidad")?

No me voy a poner en paranoica total, y decir que felicidad/conformismo son la zanahoria que nos pone "el mundo moderno (o las multinacionales, o la dictadura chavista, o la dictadura del marketing, o la derecha pro, o lo que le quieran poner)" adelante, para tenernos mansitos, para que no nos preguntemos nada.
No se preocupen, las ráfagas de pelotudez en mi cabeza soplan hoy en otra dirección.

Lo que me pregunto es: ¿y si el estado al que deberíamos marchar fuera, por el contrario, la incertidumbre, el desequilibrio, la angustia, lo que llaman injustamente "la infelicidad"? Pensémoslo bien.

Primero, ¿no es ponerle demasiada expectativa a una palabra que, para empezar, significa cosas absurdamente distintas para cada persona -pasear en un Mini Cooper negro, un sandwich de bondiola con la gorda en la costanera, casarse, tener hijos rubios y vivir en una propaganda de máxima afjp, comer sin engordar, nunca jamás, dominar el mundo, actuar en el Colón-?
Porque la felicidad es expectativa, sin duda. Muchos de los falsos profetas de este sentimiento se morirían si escucharan a una viejecita que, en la cama al final de sus días, les dijera que fue una infeliz de mierda toda la vida. Si ha cometido el peor de los pecados, no ha sido feliz... dirán que vivió al pedo, aunque su mente haya vagado por otros placeres y se haya levantado en mitad de la noche con inquietudes existenciales a años luz del macaco que piensa que "si uno es feliz, todo irá bien". Por suerte, nadie le hace ese tipo de preguntas a las viejecitas moribundas.

Entonces, segundo, habríamos estado apostando a algo no sólo intangible como lo son las demás palabrotas (Amor, Dios, Fe, Suerte; todas las que se aceptan escritas con Mayúsculas), sino que además, tiene condición de efímero. Por sí mismo, por lo que es. ¿O acaso conocen a alguien que diga "yo fui feliz los últimos diez años de mi vida"? Quiero decir: todos los días, a toda hora. Es imposible. En algún momento, tenés que haber perdido la billetera, te tienen que haber tocado el culo en un colectivo, te agarraste los dedos con la puerta, te cagaron un vuelto o tu novia peteó a tu mejor amigo y vos te enteraste y te hiciste el boludo. Un boludo alegre, que se lo toma con una sonrisa, pero te aseguro que ese simple momento echó por la borda toda la sensación de felicidad, de paz, de armonía que tanto te costó conseguir.

Porque, tercero, ese es el otro punto a favor de la "infelicidad" por sobre la "felicidad": (al menos a los bipolares como yo) el castillo de cartas que es ese momento de felicidad, de plenitud, se va a la mierda con un mínimo movimiento, propio o ajeno. La mayoría de las ocasiones, ajeno, inevitable, y a costa tuya, vale decirlo. Por el contrario, hay gente que vive deprimida por décadas (¡décadas, digo!); remontar -o aunque sea vivir en- la infelicidad, la angustia, la duda, ¡eso sí lleva esfuerzo, eso sí lleva carácter!

Ya dice Hegel que, en la Historia (también con respetuosas mayúsculas), los perídos de felicidad son páginas en blanco. En las guerras nacen los mejores inventos, mal que nos pese; en los momentos tranqui, la gente se tira a pachorrear y a abandonarse. Pasando a la mirada macro, digo, pero sirve como ejemplo.

Entonces, ¿por qué está mejor adaptado el que "lo único que quiere es ser feliz", que el que piensa que su vida va a ser más rica, más constructiva y más honesta si se acepta en la incertidumbre, si deja de ir "en busca de la felicidad" (y me niego rotundamente a ver una película sobre la esperanza con un título tan de libro de Bucay)?

Es decir que, a menos que te hayas recibido de imbécil o te hayan seccionado alguna parte del cerebro, o estés severamente (mal) medicado, no podés estar "feliz" todo el tiempo.
La gente desconfía del que está feliz todo el tiempo. Yo -que me ufano como toda boluda de no coincidir con "la gente"- desconfío del que está feliz todo el tiempo. O es un impostor, o es un idiota; y no confío en ninguno de ellos dos.
Y si, de verdad en-lo-profundo-de-tu-ser, pensás que podés ser feliz todo el tiempo ( o te amparás en la repulsiva frase "yo tengo que ser feliz con lo que tengo, en mi lugarcito del mundo"), decididamente tenés que aceptar que sos un insensible, que vivís aislado del mundo y no te importa o - lo que es aún peor- que aspirás a vivir aislado del mundo, a que no te importe nadie más que vos, ascéptico a los dolores, a las sensaciones de los demás. Es subirte a tu BMW y entrar en tu burbuja, como supo graficar aquel famoso excremento de la farándula.

Así que todo se termina reduciendo a la frase de Woody Allen: "Yo creo que la vida está dividida en lo horrible y lo miserable. En esas dos categorías. Y lo horrible son los enfermos incurables, los ciegos, los lisiados... No se como pueden soportar la vida, me parece asombroso. Y los miserables somos todos los demás. Así que al pasar por la vida deberíamos dar gracias por ser miserables. Por tener la suerte de ser miserables".

Sacarte de encima la expectativa de que tenés que vivir una vida "feliz", de que tenés que "ser" feliz porque no hay otra, porque es lo mejor, lo más, puede que no sea aplicable para todos. Deshacerse de este imperativo -se los digo en tono de psicólogo trucho, o de animador de incautos en ex salas de cine-, no sé si los haga más felices, pero los va a liberar.

La fuente de la viñeta es el maravilloso sitio Savage Chickens.



[ Y ahora, la aclaración. Decía el profesor del taller de periodismo que los textos había que leerlos "sin subtítulos", sin explicaciones, pero me preguntó "¿qué nota te pondrías vos?" y yo le dije "siete", por hacerme la humilde, y el muy vago me puso "siete"; probablemente quedaría muy bien si fuera una película con Robin Williams dándome una valiosa lección de cómo debo valorarme más, pero no es el caso, así que a comerla.

La aclaración es: a) estoy más que segura de que hay interrogantes así que vienen movilizando a gente harto más inteligente que yo, desde la Antiguedad. Lamentablemente, dirían en fsoc, me falta el marco teórico para eso.
b) y sí, por afuera de este post, se utilizará la palabra "feliz" liviana e impunemente.
c) voy a releer esto en menos de diez minutos y darme cuenta que es vergonzosamente emo. ]
¿Nunca les pasó que no pueden creer que tardaron tanto en conocer algo (una persona, una frase, una película, un libro, lo que sea), y cuando lo "descubren" no sólo es mejor de lo que esperaban, sino que llega en el momento justo?

Bueno, eso.


El amor es una compañía

" El amor es una compañía, ya no sé andar solo por los caminos,
porque ya no puedo andar solo.
Un pensamiento visible me hace andar más a prisa y ver menos,
y al mismo tiempo gustar de ir viendo todo.
Aun la ausencia de ella es una cosa que está conmigo,
y yo gusto tanto de ella que no sé cómo desearla.
Si no la veo, la imagino y soy fuerte como los arboles altos,
pero si la veo tiemblo, no sé qué se ha hecho de lo que siento en ausencia de ella.
Todo yo soy cualquier fuerza que me abandona.
Toda la realidad me mira como un girasol con la cara de ella en el medio. "

Lo que se ha perdido

" Lo que se ha perdido, lo que se debería haber perdido,
lo que se ha conseguido y ha satisfecho por error,
lo que amamos y perdimos y, después de perderlo, vimos,
amándolo por haberlo tenido, que no lo habíamos amado;
lo que creíamos que pensábamos cuando sentíamos;
lo que era un recuerdo y creíamos que era una emoción;
y el mar en todo, llegando allá, rumoroso y fresco,
del gran fondo de toda la noche, a agitarse fino en la playa,
en el decurso nocturno de mi paseo a la orilla del mar. "


Escrito en un libro abandonado en un viaje

" Tengo el cansancio anticipado de lo que no voy a encontrar. Si en determinado momento me hubiera vuelto para la izquierda en lugar de para la derecha. Si en cierto instante hubiera dicho sí en lugar de no, o no en lugar de sí. Si en determinada conversación hubiese tenido frases que sólo ahora en el entresueño elaboro. Si todo esto hubiera sido así hoy sería otro y quizá el Universo entero sería insensiblemente llevado a ser otro también. Pero sólo ahora lo que nunca fui ni seré me duele. Voy a pasar la noche a Cintra porque no puedo pasarla en Lisboa pero cuando llegue a Cintra me va dar pena de no haberme quedado en Lisboa. Siempre esta inquietud sin resolución, sin nexo, sin consecuencia. Siempre, siempre, siempre. Esta angustia excesiva del espíritu por nada. En la carretera de Cintra, o en la carretera del sueño, o en la carretera de la vida. A la izquierda hay una casucha al borde de la carretera. A la derecha, el campo abierto con la luna a lo lejos. El auto que parecía hace poco proporcionarme libertad es ahora algo en lo que estoy encerrado. A la izquierda, hacia atrás, la casucha modesta. La vida allí debe ser feliz sólo porque no es la mía. Si alguien me ha visto desde la ventana de la casucha soñará: ese que va en el auto es feliz. "

El oído en el colectivo capturó esta frase vía celular:

"Yo te acompaño, pero si seguís yendo a Amerika, vas a seguir siendo puto"

(!?)

viernes 14 de agosto de 2009

Pasa en las mejores familias

Dos breves de colectivos tempranísimo

( I )
Cartas de (des) amor

No medís las consecuencias.
No te das cuenta cuanto lastiman tus palabras hasta que es tarde.
Sos un nene de dos años.


Así: una frase por renglón, en birome azul y en un cuaderno de tapa dura. Miraba por la ventana del 140, paraba a pensar un poco, y escribía la siguiente. No supe si era una carta, si iba físicamente destinada a alguien, si estaba organizando sus ideas, si eran cosas que ya no se las aguantaba sin poner en palabras...

Perdoname, flaca, me resultaba demasiado intrigante no leerte en ese cuaderno.

Menos mal que me tuve que bajar a las pocas cuadras: mi cuerpo entornado prácticamente sobre lo que escribía delataba que mi curiosidad le había ganado la partida a los buenos modales...


( II )
Las otras

Subieron en la estación de Lanús, apenas empezaba a hacerse de día y viajaron paradas todo el trayecto. Algo las destacaba del resto; a primera vista, no me llegaba a dar cuenta qué era, pero había algo.

Yo iba sentada justo enfrente a ellas -en esas butacas que van "en opuesto" al resto del colectivo y que, aunque permiten visión panorámica del resto, te convierten en atracción principal si te quedás dormida, si se te caen las cosas, o alguna de las otras peripecias a lo Mr Bean que suelen sucederle a las personas que, como yo, despiertan el cuerpo a las seis y media y el cerebro tres o cuatro horitas después.

Y en todos los casos pensaba, ¿quién puede ir con tal alegría, con tal predisposición a trabajar tan temprano? ¿tan bien descansada, sin maquillaje, con el pelo perfecto, con la ropa impecable, todo último modelo? Carteras inmensas de cuero-cuero, tipo gemelas Olsen, trench (estoy segura que le dicen trench), tacos altísimos, producción al natural que no parezca producción. Camisa con volados (¿quién carajo puede estar todo el día con una camisa con jabot, blanca, sin parecer una pordiosera antes de la hora del almuerzo?), una flor en el pelo, finito y lacio, lavado con Johnson´s Baby, sin duda. Seguro olían a alguno de esos perfumes que tienen nombre propio. Seguro llaman a las marcas de ropa por su nombre de pila. Paula, Ona.

Me aburro rápido, se sabe. Así que, mientras viajaba, dediqué esos cuarenta y cinco minutos a inventarles historias desde atrás de mis auriculares: promotoras, pero no daban tanto; trabajarían en una agencia de publicidad o en algún lado cool, llevarían "proyectos" en las carterotas, tendrían menos de 23 años, recepcionistas en una empresa de cosméticos, pasantes de "la Cosmo", asistentes de alguien, no sé.

Fueron paradas todo el viaje, sin cara de orto, relajadas, charlando, con naturalidad. Como si el viaje en colectivo no fuera una condena sobre ruedas de la que tienen que depender todos los días.

Dos asientos atrás, un pibe apenas unos años mayor que ellas no les sacaba la vista de encima. A la más alta, especialmente, que por supuesto, no se daba por aludida. No coqueteaban: eran así. Tenían los recursos para provocar esas miradas en el bondi repleto de gente abrazada a sus falsas carteras Nike de plástico, cabeceando al ritmo del cruce del Puente Pueyrredón.

Se bajaron en Independencia y 9 de Julio, y dieron saltitos en sus botas imposibles hacia el edificio de la UADE.

Entonces, para amargarme el día desde temprano, me imaginé que "tipo cinco" si no estaban tomandose un café en Galerías Pacífico - congratulándose por ese final aprobado, comiendo algo rico con las chicas, fotos obligatorias para dar testimonio online, estarían echándose una siestita en casa, y me di cuenta que no siempre tengo que ser tan cínica. Sucede que, la mayoría de las veces, simplemente me ahorra tiempo.



(Sí, y además soy prejuiciosa, resentida, clasista y más intolerante de lo que quisiera... Y, para colmo de males, suelo cruzarme con estos ejemplares cuando más escracho estoy...)

miércoles 12 de agosto de 2009

¿Tienen buen gusto porque me gustan o me gustan porque tienen buen gusto?

martes 11 de agosto de 2009

Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:
  1. somatizar tr. Transformar inconscientemente una afección psíquica en orgánica.

(Me olvidé de contar que, independientemente o no de estos síntomas que se venían preparando hace varios días, la afonía del fin de semana le siguió a una breve -e insatisfactoria para mí, en cuanto a que creo que quedé como una boluda; de nuevo.- conversación telefónica con cierta persona.

Eso, o que me quise hacer la linda usando un vestido para ir al teatro el viernes y me cagué de frío -ví a Les Luthiers y me divertí muchísimo-...

O que la cabeza y el cuerpo taladraban hace semanas sin parar y, prácticamente, sin dormir...

O que me metí en un teatro colmado de seres humanos escupiendo sus bacterias al aire. O que trabajo en una oficina que es un ambiente cerrado, permanentemente contaminado por los fluidos de todos los que pasan y con una alfombra que cultiva enfermedades nuevas para las cuales el alcohol en gel es menos que inútil...

O que salí al balcón en medio de la ola polar, porque supuse que era menos dañino tomar un poco de frío que colapsar y salir a matar gente...


Ok, quizás mi cuerpo responde un poco menos mágicamente de lo que yo quisiera...)



Suena a frase de vieja, a reflexión de perogrullo de vieja sentada en una sala de espera, tratando de motivar a la conversación a otras viejas, pero uno no se da cuenta de que está sano, hasta que se enferma.

Una vez medicados los "asuntos" (sic) psicológicos, el insomnio, los ataques de ansiedad, tarde para que sea gripe A y sobre el feriado y el comienzo de clases, finalmente parte de mi cuerpo dijo basta y aquí estoy: sin fiebre, creo, pero con una imagen decadente de fiebre, malestar, dolor, mocos, gripe. No lo suficientemente grave para medicar; tampoco lo suficientemente soportable para seguir con lo de todos los días (y cuando digo "seguir con lo de todos los días", me refiero a quejarme de que me siento mal y empujar el arado).

Sábado y domingo estuve afónica. Hoy, fui a trabajar impaciente de que alguien me dijera "tenés mala cara, ¿por qué no te vas a tu casa?". Lo que, por supuesto, no pasó porque es cuestión de generar empatía, cariño o lástima en los demás, y no es mi caso. O de haber hecho buenas conexiones en el tiempo que estuviste trabajando ahí. Tampoco.

Lo único que se complica es que, estando en casa todo el día - aunque sean poquísimos días- me traen comida todo el tiempo y estoy débil de espíritu para decir no. Veremos qué podemos hacer con eso.

Ahora lo único que quiero es que se me pase rápido todo este malestar, y sobre todo, tratar de no pensar demasiado en las cosas que me van a quedar pendientes para cuando me reincorpore al mundo exterior.

Me encantaría pensar que el reposo obligado -dure lo que dure- es un buen momento paa parar y reflexionar o lo que sea, pero sinceramente el olor a Lysoform y a Vic Vaporub, y el tacho de basura lleno de bollos de papel higiénico húmedos no se me prestan mucho a la filosofía.

lunes 10 de agosto de 2009

Está encantador...

>> Sigo desenterrando muertos de la computadora. A este le hace falta un poco de trabajo, pero también, ahí va. <<

El infierno es un mar de otros. Hace unos años se estrenó una película con Cuba Gooding Jr y Robin Williams que acá titularon “Más allá de los sueños”. Intentaron algo con vagas reminiscencias de “La Divina Comedia”: al protagonista se le mueren los hijos en un accidente se le muere la familia y cruza el Infierno para irlos a buscar. O algo así.

De la película, que es grandilocuente y un poco melodramática, no me acuerdo mucho más que algunas cuestiones de lo que dan en llamar “dirección de arte”. Sobre todo, que el sitio por el que tiene que abrirse paso Robin Willliams por su señora no es “el” Infierno: es SU Infierno.


Porque eso de que te vayas al Infierno, inquieta a quienes creen en él (o en Él). Aquello de que los recién nacidos, si se mueren antes de ser bautizados, se van al limbo ya es bastante angustioso – sobre todo para los padres de esos recién nacidos -. A algunos ateos se les borra la militancia imaginando a su bebe gateando en el piso hirviendo, si es que –Diosnolopermita- les sucediera algo. Y corren a la Iglesia, a bautizarlos para que no queden en hold por la eternidad. Pero por las dudas. No vaya a ser que terminen con diablitos cantando en círculos y pinchándoles con un tridente. Yo tndría más miedo a otra cosa: no vaya a ser que se los encuentren en una de esas salas de espera a los propios padres.


Pero la propuesta de un Infierno para cada uno importuna mucho más. ¿Todo a lo que yo más le temo, junto y revuelto y yo obligada a vivir en él? ¿El tejido más delicado de cualquiera de mis pudores, desenrollado y estirado por todos lados, sin la opción de no verlo?


Inquietante. Casi perverso.

Por ejemplo, en el infierno del protagonista de “Más allá de los sueños”, la cara de su padre está como en una especie de empedrado que hace el piso con los rostros de los suicidas. El padre de él está ahí, es una de las caras. Para avanzar, le tiene que pisar la cara a su papá. Literalmente.


¿De qué material está hecho mi infierno particular? ¿A qué huele? ¿Qué tengo puesto? ¿De qué forma noto el paso del tiempo?


Ahora, Multiple Choice: ¿cuál de estas frases se parecerá más a mi infierno?


( * ) El infierno está todo en esta palabra: soledad. (Víctor Hugo)


( * ) No hay necesidad de fuego, el infierno son los otros. (Jean Paul Sartre)

( * ) El infierno está vacío y todos los demonios se hallan aquí. (Fernando, en "La Tempestad", de W Shakespeare)




"La familia es nuesta identidad y nuestra prisión. Para ser nosotros, tenemos que liberarnos de ellos, pero eso es muy doloroso."
- Valeria Bruni Tedeschi

Feliz Día


The 13 Most Unintentionally Disturbing Children´s Toys.


Hugo es perturbador. El Yodeling es, claramente, obra de algún perversito.
Y yo tuve el super masa de los dientes. :I
<<> Entre estas últimas, apareció un texto que ni sabía que existía. No se de cuándo es, pero adivino que tiene más de un año.
Si fuera más supersticiosa y optimista (y un poco menos vergonzosa para admitir que prefiero el mundo de la fantasía), me atrevería a decir que algunas cosas se cumplieron. A medias. Bueno, no estoy tan segura, quizás me estoy engañando.

También me acordé que, este verano, cuando leí el libro que me partió la cabeza (Memorias de una joven formal), ella en muchos momentos escribe y diagrama y piensa cómo quisiera que fuera la persona con quien compartir su vida.
Y después, se le da. Entra Sartre a su vida y se da cuenta que - después debatimos si por eso, o por qué - cumplía con mucho de lo que ella esperaba desde siempre.

Yo ya no espero nada en ese ámbito. Mucho menos eso.
Pero estoy tratando de ver cómo quiero ser, y ¡zas! aparece esta honestidad descarada, cursi, vulgar, y adolescente que estaba escondida en alguna sección perdida de Mis Documentos, junto a los gastos de 2007, recetas para hacer pollo y archivos de un audiolibro de Cortázar r
elatando Casa Tomada con una pésima dicción, que guardo justamente por eso.

Con el gusto que me dió reencontrarme con algo mío y sentir "casi lo contrario a vergüenza" -diría Bart Simpson-, es suficiente.
No sé cuánto lo deje colgado acá, pero ahí va. <<


¿Sabés qué es lo que quiero?

Quiero alguien con quien pasar el rato después de una película, caminando sin ir a ningún lado.
Alguien que me espere despierto cuando llego tarde, con el mate preparado y me cebe mientras me baño, con la puerta abierta, contándonos de nuestros días.
Alguien a quien cuidar sin sonar a "mamá".

Alguien frente al cual no tenga que hacer bromas, para caerle bien. Alguien que se ría de lo mismo que yo, que veamos la misma cosa y sepamos a qué nos recuerda, por qué nos causa gracia, sin explicarlo.

Que no me haga falta presumir de él, ni de mí, ni de nuestro futuro porque es cuando estamos los dos completamente solos que está todo lo que tiene que estar.

Quiero alguien que me acaricie las rodillas en una reunión familiar, y que no me haga cambiar mi forma de ser adelante de ellos.

Quiero alguien para lavar el auto juntos los sábados a la mañana, para tomar cerveza helada mirando CSI, para debatir Lost hasta las últimas consecuencias, para llenar mi vida cotidiana sin pudor de las cosas que me hacen bien, para hacer mate mientras cada uno lee su diario en el balcón, en pijama pero abrigados, en un otoño con sol.

Para hacer la vida, nuestras vidas, un poco más soportables.

Quiero alguien a quien no le importa que pasó otra semana sin cortarme el pelo, que no note que la paso rebien en el mar pero salgo horrible.

Que admire que no sea una nenita en la vida, pero que entre los dos me trate como tal.

Alguien adelante el cual -entre el cual- me sienta chiquita, vulnerable, y gigante y única al mismo tiempo.

Alguien a quien respete, que me sorprenda, a quien sorprender, a quien admirar.
Que, como dice la frase del poster, no me quiera por lo que soy, sino por lo que puedo llegar a ser.

Quiero ser la chica ideal de alguien. Una sabe -me imagino- cuando es la mujer ideal de alguien. Incluso si no pueden estar juntos. De hecho, mejor aún si no pueden estar juntos.

Muchas veces pienso que me enamoré de una o dos personas, hace mucho, y que las sigo buscando en todos los demás que se me presentan en el medio.

Como dice la frase de poster, hang in there baby.

Y ahora quiero hacer tantas cosas que no me va a dar el tiempo. Necesito detenerlo, hacer cada día de 48 horas y ahí sí tratar de combinar el curso de diseño gráfico ( la nueva idea que gira y gira en mi cabeza ), hacer el segundo año de italiano, conseguir una máquina de coser, aprender a coser, aprender a hacer carteras, aprender a arreglar ropa, seguir con los ciclos de la Lugones, averiguar donde se hacen y cuanto cuestan esos masajes para la circulación en las piernas, hacerme el tatuaje, seguir leyendo al menos un libro por semana, seguir viendo series o películas, o películas y series todos los días, y salir a caminar por ahí, a escuchar música, sin hacer nada, a pensar; sí, también me llama la atención el francés porque consumo muchas cosas en francés y creo que las podría disfrutar más; siempre quise hacer algo más de teatro o de canto; salir con "gente", digo en situaciones sociales, a comer, a bailar y esas cosas, transferir del plano de la idea a la realidad esos dos viajes soñados que hace rato estoy en condiciones de hacer y esa escapada posible pero que nunca concreto, bajar cinco kilos, escribir algo, no sé, posiblemente ficciones o esas ideas de la facu que cuelgo después de que me ponen la nota, hacer salidas para sacar fotos, compararme la memoria para el teléfono, quizás una cámara de fotos más nueva propia, diseñar un nuevo estilo, aprender a ponerle los subtítulos a las series que bajo y a grabarlas en dvds, esperar que empiece Lost pronto.

Todo esto, por supuesto, sin dejar de trabajar (- pero simplemente porque no soy tan inteligente o tan hábil o tan afortunada como para ganar di¡nero de otra manera, no porque piense que hay algo de dignificante en el trabajo o algo así- o mejor aún, trabajando en otra cosa, seguramente deberían ser más horas, para ganar lo suficiente como para mudarme sola ), sin resignar ninguna de las tres materias estipuladas para este cuatrimestre en la facultad, de ir al gimnasio por lo menos dos veces a la semana, a la psicóloga y, ahora además, a los montones de turnos que me dio el médico clínico.
Y me quiero operar de la vista: ahora que voy a tener la edad, ya me puedo operar de la vista.

Quiero vivir sola.



Sí, bueno, eso.

viernes 7 de agosto de 2009

Me caigo y me levanto... aprendí a poner un vídeo.

_ Fiona Apple _ Criminal _

Ive been a bad bad girl,
Ive been careless with a delicate man.
And its a sad sad world,
When a girl can break a boy
Just because she can.

Dont you tell me to deny it,
Ive done wrong and I want to
Suffer for my sins.
Ive come to you cause I need
Guidance to be true
And I just dont know where I can begin.

What I need is a good defense
cause Im feelin like a criminal.
And I need to be redeemed
To the one I sinned against
Because he was all I ever knew of love.

Heaven help me for the way I am.
Save me from these evil deeds.
Before I get them done.
I know tomorrow brings the consequence
At hand.
But I keep livin this day like
The next will never come.

Oh, help me, but dont tell me
To deny it.
Ive got to cleanse myself.
Of all these lies till Im good
Enough for him.
Ive got a lot to lose and im
Bettin high
So Im beggin you before it ends
Just tell me where to begin.
What I need is a good defense
cause Im feelin like a criminal.
And I need to be redeemed
To the one I sinned against
Because he was all I ever knew of love.

Let me know the way
Before theres hell to pay.
Give me room to lay the law and let me go.

Ive got to make a play
To make my lover stay
So, what would an angel say?
cause the devil wants to know.

What I need is a good defense
cause Im feelin like a criminal.
And I need to be redeemed
To the one I sinned against
Because he was all I ever knew of love.

What I need is a good defense
cause Im feelin like a criminal.
And I need to be redeemed
To the one I sinned against
Because he was all I ever knew of love.


12.56. PM
No creo que sea la medicación: está a estrenar, demasiado poco tiempo, ni debe estar en el torrente de la sangre.
No sucedió nada excepcional, la terapia fue buena pero escuché más de lo que hablé.
El día emepzó terriblemente. Tampoco comí cosas ricas, no me llamó el chico que me gusta(ba?) ningún otro, no me destaqué por nada, no ví una buena película, no recibí una buena noticia, tampoco descubrí algo; de hecho, al mediodía, rechacé una invitación para ir almorzar con amigas por motivos absurdos y egocéntricos- lo cual, probablemente, resienta más adelante.

Sin embargo, a esta hora y en lo más perfecto posible que se puede lograr en los 5 metros por 5 que son mi habitción - por ahora, mi único lugar en el mundo -, relativamente reconciliada con los que me rodean, recién bañanada, con un vaso y un ramo de flores al lado de la computadora, la piel absorbiendo la crema, House en la pantalla y los Soprano para después; con esto, siento que todo está en orden. Que podría hacer cualquier cosa que quisiera, que todo es impecable, que nada me puede dañar. Que estoy haciendo las cosas bien. Que podría hacer las cosas bien, y sentir esta sensación de armonía, sin presiones y sin culpas, todo el tiempo.

No sé si la gente normal se siente así todo el tiempo pero, carajo, qué diferencia.

jueves 6 de agosto de 2009

(En otras noticias, me surgieron un par de ideas para escribir algo, que no sé qué será. Hoy tracé la idea en líneas muy generales y estoy en búsqueda de información).


También estoy con psicóloga nueva. Nueva, bah, irán cinco semanas. No lo conté antes porque no sabía qué iba a durar: llegué ahí descreída y con el certificado de defunción del tratamiento ardiendo en mi bolsillo cada jueves a las siete y media de la tarde.
Mal predispuesta porque el turno lo pidió mi madre; porque los encuentros (¿cómo carajo se llaman: encuentros, reuniones, consultas, sesiones?) tienen lugar en el salón parroquial junto a una iglesia; porque reconocí la voz de una minita y visualicé una pendeja recién recibida de la USAL, con botas de color suela y carteras de Prune sintiendo lástima por mí desde abajo de su título enmarcado y pensando en su gordo que la espera con un risotto y un vino en casa.

En carne y hueso, la psicóloga tiene un aire a Nancy Botwin. Es joven, pero nada de Prune ni de mandatos de chica cosmo, lo que es un alivio. Se ríe un poco de mis chistes y le molesta que racionalice porque considera que estoy haciendo su trabajo. No le presta atención al contexto para-religioso donde nos fuimos a encontrar. No ve Los Soprano. Es recibida de la Universidad de Buenos Aires, la carrera le llevó más de lo que esperaba y -tampoco- supo hasta último momento en qué especializarse. Se sorprendió jocosamente cuando le conté que me había comprado un libro sobre el insomnio porque tenía insomnio. Creo que es freudiana. Le gusta que llore. Arriesgo que a todos los terapeutas les gusta que sus pacientes lloren; no son como el resto de los mortales, en ese sentido, que no sabemos si quedarnos callados, cuanto, mirando para donde o cuando hacer un chiste en el momento que a alguien adelante nuestro se le empiecen a inundar las retinas).
Las tres estatuillas de las Vírgenes Marías que nos miran desde arriba de los armarios pasaron a ser una anécdota. Al perro que vive en la parroquia y que en la última sesión - la más dura- interrumpió abriendo la puerta tres veces, la licenciada lo tildó de "receptivo". Me cuesta creer lo intransigente del reloj cada jueves más. Me sigue resultando incómodo el momento del pago.

Confieso que asistí a la primera sesión un poco fumada. Fue la única vez. Pensé que iba a ser una hora de boludeo como las últimas ocasiones, en las que yo derivaba la conversaciones, los síntomas googleados y la apatía de estar allí a mi gusto. Me entretenía, porque no creía que le interesara en lo más mínimo a la persona que tenía del otro lado del escritorio.
No pongo tantas expectativas acá tampoco - vuelvo al post anterior-, pero no tenga más fuerzas de mentir. Ahí, por lo menos.

Con una mano en el corazón, no sé si me va a poder ayudar. No ella, yo. No sé si me voy a poder sentir genuinamente mejor algún día, si quiero sentirme genuinamente mejor algún día, no sé.

La última sesión dije, en voz alta, atragantada de carilinas, una frase que por cursi y vulgar nunca deja de estar dando vueltas en mi cabeza. Una frase que siento, que pienso, y que no había dicho en voz alta: "Nadie, nunca, ni siquiera como un chamuyo, me dijo que era linda, hermosa, algo así. Jamás. Puede sonarle exagerado, decir que es idea mía, pero lo cierto - y se lo puedo asegurar yo, que he vivido todo este tiempo conmigo- que así es." ¿Cómo creerlo? Y "yo entiendo que no haya nadie que quiera estar cerca mío... yo tampoco quisiera estar cerca mío si fuera posible". Entre otras joyas.

Antes de irme, y en el hilo de la charla, me acordé y le comenté una frase que había visto en uno de los episodios de Los Soprano en la primera temporada. Tres líneas que me presiguen desde que me las puse en la boca:
"No man, for any considerable period, can wear one face to himself and another to the multitude withouth finally getting bewildered as to which one is true" (N. Hawthorne)

Por lo menos, no podrán decir que esta vez no hice el esfuerzo.



Leo: Reacciones secundarias o adversas:

" Se ha observado baja concentración, inquietud, confusión y desorientación.
Puede ocurrir amnesia anterógrada al utilizar benzodiacepinas a dosis terapéuticas, y el riesgo aumenta con dosis mayores. Los efectos amnésicos pueden ir asociados de comportamiento inapropiado.

Se han observado las siguientes reacciones paradójicas: excitabilidad, irritabilidad, comportamiento agresivo, agitación, nerviosismo, hostilidad, ansiedad, alteraciones del sueño, pesadillas y sueños vívidos.

En casos raros puede ocurrir (...) prurito, (...) síntomas epigástricos, dolor de cabeza, (...), disminución del deseo sexual (pérdida de libido).

Los síntomas incluyen temblores, sudoración, agitación, alteraciones del sueño y ansiedad, dolor de cabeza, dolor muscular, ansiedad extrema, tensión, inquietud, confusión, irritabilidad y convulsiones epilépticas que pueden ir asociadas a la enfermedad subyacente.

En casos graves pueden ocurrir los siguientes síntomas: desrealización, despersonalización, hiperacusis, entumecimiento y hormigueo en las extremidades, hipersensibilidad a la luz, el ruido y el contacto físico o alucinaciones.

Aun al tomarlo de acuerdo con las indicaciones, el clonazepam puede retardar las reacciones hasta el grado de alterar la habilidad de conducir un vehículo o de operar maquinaria. Este efecto se agrava con el consumo de alcohol.



Mi pregunta es: ¿me lo estuvieron mezclando en el mate hasta ahora y no me di cuenta?


No sé si se puede decir que no "me lo veía venir", que "lo sospeché desde un principio", que "cualquiera con dos dedos de frente suponía que tarde o temprano iba a caer ahí", pero así fue: un día volvieron las recetas con copia archivada.

El clínico es buena onda y está muy bien referenciado. La primera charla y revisión, sin embargo, fueron humillantes. No me había atendido antes y lo hizo en forma particular, por lo que la historia clínica se tuvo que ir haciendo en forma oral. Desde mi oralidad, por supuesto, claro. Y aunque estuve a punto de irme de la sala de espera mientras llegaba mi turno en al menos tres ocasiones, una vez dentro del consultorio, con el esmalte de las uñas mordisqueado y escupido alrededor de la silla, sentí que ya no tenía energía ni voluntad para inventar nada, para escamotear información, para minimizar recuerdos ni para dibujar estrategias.

Así que le dije la verdad (mi verdad, diría mi madre, que me esperó abajo y me compró un ramo de flores), lo que sentía de verdad. La última vez que dije la verdad así, a un desconocido, en esa situación, mi madre tuvo que volver a casa a hacerme un bolos con ropa. Por lo que estoy un poco (mal) acostumbrada a no ser completamente sincera con los médico.
En cambio, a él le dije que no había ido a un médico clínico en mucho tiempo porque me daba vergüenza contarle lo que él se estaba enterando en esos cuarenta y cinco minutos. No es, al menos en esto, como el resto de los manipulables psiquiatras de las obras sociales, a quien en quince minutos les podés armar un personaje de acuerdo a lo que tengas ganas de tomar, y que sólo quieren que sean las siete de la tarde para irse de ahí.
Fui pesada, indagada, auscultada, medida. Tosé. Orden para electrocardiograma. Radiografía de pulmón. ¿Vos sos la hermana que no fuma? ¿Qué tomaste antes? ¿Electroencefalograma te hicieron alguna vez? ¿Sentís ansiedad todos los días? ¿Todo el tiempo? Análisis de sangre completos. ¿cómo te ves? Levantate la remera y acostate en la camilla (¿habré traído ropa interior que me combine?) No tengas vergüenza de mi (no tengo vergüenza de que me veas en corpiño sino de todo lo dmeás) ¿A qué hora te vas a dormir? Respirá profundo, con la boca abierta ¿Te bañás con agua caliente? ¿Qué hacés en el día? ¿Sabés que las impresiones que uno tiene de sí mismo no son necesariamente las reales? Admití que me sentía ridícula cuando escuchaba algunas de las cosas que pensaba, dichas en voz alta. Contesté preguntas sobre mis hábitos alimentarios, sobre mis tratamientos anteriores, sobre los sueños que tenía. Me quedé muda cuando, tras enterarme que no tengo ni tuve pareja (sí, preguntó "pareja"), quiso saber qué hacemos "con toda esa soledad".

"Lo que menos me preocupa de todo es el insomnio", diagnosticó.

Garabateó los estudios, la receta blanca, la copia en papel rosa y la forma de tomarlo.

"Ahora somos una Sociedad Anónima con esto" - señaló al final, sin levantar la vista de los recetarios- "tu psicóloga, vos y yo".

Le agradecí el gesto. No le creí. Todavía no le creo tanto a los médicos.